Por: Diego Iñaki Fernández Mota
Para las elecciones intermedias del 2021 tendremos un Presidente de la República cuya prioridad girará en torno a conservar la mayoría en la Cámara de Diputados para poder consolidar su proyecto político. La viabilidad de la Cuarta Transformación rumbo a la segunda mitad del sexenio pasa forzosamente por las elecciones venideras.
Es de observar que, hasta el momento, el desgaste inherente al ejercicio del poder del presidente no se ha traducido, aún, en un incremento de las preferencias electorales de la oposición. Frente a este panorama, la oposición busca reponerse de la catástrofe que representó el 2018, por lo que el próximo año electoral marcará el futuro para varios partidos políticos (posible pérdida del registro), y nos permitirá saber las posibilidades reales de ciertos partidos de cara a las elecciones presidenciales del 2024.
La oposición no logra consolidar una agenda atractiva para el electorado frente a las siguientes elecciones porque su única intención es entorpecer y bloquear al gobierno de la Cuarta Transformación. El poder por el poder…
A pesar de las recurrentes críticas al actual gobierno, no se percibe una agenda, un proyecto o propuesta alguna que atraiga a la ciudadanía. Centrar la estrategia de la coalición opositora en la esperanza del voto de castigo contra López Obrador resulta arriesgado y pudiera resultar en el acabose de varios dirigentes. La contienda electoral apenas comienza y presenciaremos la caída en desgracia de muchos actores conforme los tiempos políticos lo vayan dictando.
La falta de legitimidad de varios personajes políticos no les permite ni los hace viables para tomar la batuta contra López Obrador. Los gobernadores, por su parte y en especial aquellos pertenecientes a la alianza federalista, tendrán un papel preponderante producto de la operación política que desplegarán en sus respectivos estados. Mandatarios como Enrique Alfaro, Javier Corral, Diego Sinhue y Francisco Domínguez se juegan en estas elecciones sus respectivos lugares en la boleta del 2024.
Las dirigencias partidistas buscarán el triunfo a toda costa, pues saben que otra derrota como la de 2018 sería la muerte de sus carreras políticas. El Revolucionario Institucional apuesta por ir en alianza opositora, pero sus gobernadores mandan señales de cordialidad y colaboración con el ejecutivo. Será interesante observar si la maquinaria electoral del PRI es puesta en marcha.
Debemos tomar en cuenta la participación del empresariado mexicano con actores como Claudio X. González, la Coparmex y el Grupo Monterrey, quienes están determinados a impedir cualquier posible triunfo del Obradorismo. Después de tantos años influyendo en las decisiones de administraciones pasadas, están determinados a recuperar sus privilegios a punta de billetazos, sin importar la ideología o las agendas.
Para el sistema de partidos y nuestra democracia resulta necesaria la autocrítica y la renovación al interior de los partidos para dar entrada a nuevos liderazgos regionales y locales que permitan una renovación política nacional. No veo cómo la oposición podrá demostrarle al electorado que representan una alternativa viable. Si bien existe un desencanto entre varios mexicanos que votaron en 2018 por López Obrador, la oposición arrastra el fracaso y la podredumbre de su pasado.
@fernandezmdi
Politólogo y chilango de izquierda, se especializa en temas de seguridad, finanzas públicas, política y gobierno. Actualmente colabora en proyectos de la sociedad civil enfocados en participación ciudadana.


