Ciudad de México a 15 febrero, 2026, 11: 44 hora del centro.
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La reforma del Banco de México: ¿nueva política monetaria social? Parte 2

La reforma del Banco de México

Dedicado a la memoria de Pedro Pantoja, sacerdote de la dieciséis de Saltillo, quien entregó su alma, obra y vida por los derechos de nuestras hermanas y hermanos migrantes.

 

Continuamos con la discusión de la reforma al Banco de México (Banxico). En la entrada anterior comentamos la concepción ideológica que es la plataforma de la actual política económica del banco central junto con la construcción de conceptos y definiciones que la respalda para legitimar el régimen de acumulación neoliberal, como es el caso de la "autonomía". 

En esta entrega, hablaremos de la reforma del Banxico de su aspecto económico -no jurídico- como el paso inicial de un cambio profundo a la política monetaria que se dicta en el país, buscando establecer con un enfoque social las políticas que lo gobiernan en materia económica y financiera, negando el actual corporativismo que solo rige los intereses de la élite del capital financiero.

La reforma del Banco de México tiene como objeto que funcione como corresponsalía de última instancia. La pregunta central al momento de anunciar la iniciativa es: ¿qué es una corresponsalía? México y Estados Unidos presentan fuertes relaciones por su ubicación geográfica, además de tener una estrecha reciprocidad en el ámbito público y privado. Por lo tanto, existe un alto intercambio que se manifiesta en millones de dólares que entran a nuestro mercado nacional en diferentes modalidades: remesas, comercio fronterizo y actividades turísticas. Esta masa de dólares q debe ser cambiada a pesos mexicanos para desempeñar actividades económicas cotidianas en el país. Sin embargo, el volumen que entra procedente por remesas enfrenta restricciones para el intercambio, lo que afecta a los trabajadores o a sus familias por las restricciones del tipo de cambio -que son muy estrechas y un mercado ilegal o negro que desvaloriza el trabajo- llegando a recibir 30% o 40% debajo del índice cambiario estipulado oficialmente. Un problema severo de estas transacciones es que son consideradas de “alto riesgo” porque puede estar relacionadas con actividades ilícitas, como blanqueo o lavado dinero en las plataformas electrónicas de los bancos. 

Por esta razón, para que una institución financiera en México quiera repatriar dólares en efectivo a EE. UU. necesita tener un convenio con una institución de aquel país, conocidas como corresponsalías ( canales o líneas directas para colocar los dólares en su lugar de procedencia y que vuelvan a circular en su mercado de origen).  Pero lo modular -que es lo que se pretende reformar- es que en ciertas ocasiones los canales de colocación de dólares se vuelven restringidos e inciertos, ya que el país de origen puede imponer barreas y obstáculos adicionales que generen un alto grado de incertidumbre. Además, “no todas las instituciones financieras de nuestro país cuentan con una corresponsalía, por lo que les es negada la posibilidad de repatriar dólares por su cuenta.”(1) En consecuencia, hay un mercado distorsionado produciendo una brecha entre el tipo de cambio a la venta y el tipo de cambio de compra. 

La corresponsalía es el elemento que busca actualizar en la iniciativa, que tiene como objeto que el Banxico pueda funcionar como una corresponsalía de última instancia. Es decir: aquellos dólares en efectivo que no se pudieron colocar mediante las corresponsalías privadas existentes, puedan ser absorbidas por el Banco de México para formar parte de las reservas internacionales, lo que garantiza mayor confianza al mercado cambiario por el respaldo de la institución financiera por excelencia que dicta la política monetaria en México. Por otra parte, dará confianza a la participación de nuevas instituciones financieras, que se beneficiará con precios más competitivos -produciendo un dólar mejor valorado en un ambiente trasparente y de control. 

No obstante, las críticas a la nueva ley surgieron de inmediato a cargo de los expertos en economía monetaria y financiera; incluso el propio Banco de México señaló que asechaba las reservas internacionales porque colocaría dinero “mal habido” proveniente del crimen organizado. Sin embargo, “la propuesta precisa que las únicas transacciones que son objeto de esta iniciativa son aquellas que ya tuvieron que ser sometidas a los filtros antilavado de dinero. Es decir, deben contar con el estándar internacional de seguridad en la materia. No es que cualquier persona vaya a las oficinas del Banco de México a cambiar sus dólares, sino que lo seguirán haciendo mediante intervención de las instituciones financieras privadas, con todo y sus controles.”(2). Si bien el dinero colocado en la circulación al momento de cambiar de actividad económica –de mano- tiene una transformación imperceptible porque se modifica el giro al momento de la compraventa de mercancías o cuando se dispone a la inversión, es difícil saber en qué se utilizó el dinero en circulación. Sin embargo, hay entes públicos que lo investigan como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda.

La iniciativa también contempla acciones para alcanzar sus objetivos. Se buscarán acuerdos con la Reserva Federal (banco central de EE. UU.) para contar con mecanismos para mejorar el intercambio de dólares en efectivo a nivel de Estado para regular problemas estructurales y no de coyuntura, sin buscar la ganancia particular -como funciona actualmente para las instituciones financieras privadas que desempeñan esta actividad-. 


(1) y (2) Rojas, Oscar. "Reforma a la Ley del Banco de México: política monetaria popular contra técnica-monetaria neoliberal". Disponible aquí.

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