Por: René González
Samuel García no ha tenido empacho en representar los intereses del viejo régimen, sustentado en la corrupción, el tráfico de influencias y el abuso de poder. En 2015, como candidato a diputado por MC para el congreso de Nuevo León, se quiso presentar en la vida pública como oferta de cambio con el juego de palabras: ¿Viejo León o Nuevo León? Contrario al eslogan, se fue develando que detrás de la desproporcionada y millonaria campaña –con spots y anuncios espectaculares en todo el estado-, subyacía la historia de un león viejo y mañoso.
El actual senador ha ascendido a planos nacionales, donde se ha caracterizado por ser un furibundo golpista, empleando fakenews y agresiones verbales para sobresalir con ayuda de la prensa chayotera y el uso de recursos de dudoso origen. Aseguró, sin lograrlo, que juntaría el 3% de firmas de la lista nominal (2.7 millones de personas) para someter al Presidente AMLO a una consulta de revocación este 2020, no obstante que la revocación de mandato ha sido precisamente iniciativa y logro presidencial.
Samuel García ha fungido como cachorro de las peores prácticas y fiel guardián de “empresarios” adictos a los negocios al amparo del erario. Lo demuestra su quehacer cotidiano, marcado por altas dosis de clasismo, racismo e influyentismo; una peligrosa exacerbación de un regionalismo trasnochado y falsedades tan graves como inventarse un título de grado apócrifo: “Doctor en doctorados”, le bautizaron.
El escándalo ha sido su forma de concebir la política en la idea que está tan desprestigiada que es aparentemente “normal” actuar con cinismo, o como decían los priistas “nos conocen por malos y corruptos, pero nos conocen”. En 2016, fue exhibido en un video donde un ciudadano le pidió realizar investigaciones de casos de corrupción, pero él respondió lacónico: “no soy tu gato”.
Debido a una “discrepancia fiscal” de 269 mdp entre ingresos y egresos declarados en diciembre de 2017, el SAT abrió el expediente IPF35000012/16. El oficio describía los estados de cuenta bancarios a nombre de Samuel García donde se depositaron los excedentes y ordenaba que se demostrara el origen de los recursos. El legislador respondió que se desempeñaba como abogado fiscalista y que sus egresos generados provenían de una herencia familiar y la venta de un terreno con valor de 20 mdp e informó que desde 2006 era Socio Director de García Mascorro Abogados, Monterrey, N.L; con oficinas ubicadas en el piso 33 de la Torre Helicón, piso 30, “donde laboran 28 abogados y 22 contadores”. Entonces, trascendió que García era un “facturero”, como se conoce a quienes se dedican a vender facturas a empresas, personas físicas o gobiernos, para evadir impuestos o como se dice coloquialmente “ordeñar” los recursos públicos. Otra forma de huachicoleo.
Un botón del modus operandi facturero se dio en la cámara de NL, donde García no pudo explicar las facturas por montos de 15 mil pesos que realizaba su bancada a la empresa Solarhic por concepto de asesoría. Tuvo que reintegrar los 15 mil pesos a la Tesorería del Congreso, no pudo identificar quiénes eran los dueños de la empresa que se presentó con domicilio fiscal inexistente en Juárez, NL, y no comprobó el trabajo que supuestamente realizó esta compañía. Finalmente, responsabilizó de la contratación de esta empresa fantasma a su coordinador de asesores, Alán García. Samuel García con una mano vendía y con la otra cobraba.
En otra acusación más grave y que García califico como “producto de persecución política”, el 30 de mayo de 2018, El Universal publicó los nexos de su familia con Gilberto García Mena, alias “El June”, uno de los líderes del Cártel del Golfo.
Su vida personal ha sido congruente con su forma de hacer política, bregando entre el narcisismo, la ostentación y el escándalo. En otros episodios se ha difundido que García pidió “paro” para sacar la cartilla militar “chueca”; como diputado local se descubrió que usaba un vehículo BMW Yuawi de 6 mdp; en diciembre de 2017 apareció en estado de ebriedad y profiriendo insultos en el video de una fiesta -lo que sería anecdótico sino fuera porque contradice la supuesta moral conservadora que ha profesado-; siendo senador, apareció vestido con un ghutra como jeque árabe en las fotos de su extravagante viaje a Qatar en abril de 2019, donde posó sobre un camello con gafas oscuras y criticó las políticas en materia energética de AMLO…
Después de pedir “mano dura” ante la pandemia, Samuel García celebró su boda en marzo. En plena contingencia se casó con la “infuencer” Mariana Rodríguez Cantú -quien ha dicho que “estudiará la política” (SIC) para ser primera dama de México-. Mirándose en el espejo de Angélica Rivera, ha aparecido en revistas del corazón y en Instagram donde publica banalidades para sus cientos de miles de seguidores…
La pareja se vio envuelta en la controversia de haber promocionado la venta de artículos sanitarios para protegerse de covid-19, comercializados por la empresa STAY SAFE. Se investigó y resultó que la compañía era fantasma, creada días antes, su supuesto domicilio se ubicaba en Monterrey en un local con 50 años abandonado y se evidenció que los productos habían sido robados de donaciones a hospitales públicos. El senador negó cualquier relación con STAY SAFE y aseguró que “hablaría con su esposa para que en el futuro eligiera cuidadosamente a sus clientes”. En esta ocasión el senador le echó la culpa a su esposa.
En otra ocasión, se vio al matrimonio repartiendo box lunch en Monterrey con el argumento de ayudar a la gente ante la pandemia, cuando en realidad se trató de actos anticipados de campaña. Samuel García también ha pagado encuestas para inflarse de cara al proceso electoral de 2021 donde se elegirá gobernador de Nuevo León. Sin embargo, sobre el senador penden las investigaciones que realiza el SAT precisamente a los factureros, este y otros escándalos pueden explotar durante su campaña, por ello la vieja mafia del poder no le confiaría el apoyo real a su candidatura.
En un escenario donde las encuestas dan en Nuevo León a Morena 25% de intención de voto, al PRI 19%, al PAN 16%, 25% de indecisos y al MC con Samuel García el 14%, seguramente este personaje no tendrá posibilidades reales de ganar y solo será utilizado para golpetear y minar las posibilidades de la Cuarta Transformación, por ello no es menor desenmascararlo. El viejo león de la mafia no representa en absoluto el cambio ni el progreso, sino el continuismo de la corrupción y la degradación.
@renegonzalez12
Licenciado en Historia y ex Consejero Universitario de la UNAM. Ha sido Director General de Educación Básica, Coordinador del Programa SaludArte y Director Zonal de Jóvenes Construyendo el Futuro. Fundador del Centro Integrador para el Migrante "Leona Vicario”, Cd. Juárez.


