Por: David Vargas Araujo
La justicia somos nosotros, son quienes tenemos el poder de la violencia. Así es nuestro “estado de derecho”.
El silencio.
A casi 6 años y medio de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, sus familias siguen en plena lucha para encontrar a sus hijos.
La derecha por esencia desaparece y tortura. El descontento social así siempre lo apagan -según ellos- pero nunca se dan cuenta que el descontento popular responde ante cualquier agresión; es la forma de vida desde el privilegio.
El caso Ayotzinapa es el ejemplo vivo de la impunidad y la corrupción, reflejo de cómo actúa un estado autoritario. Muestra la relación institucional del gobierno, el narcotráfico y la delincuencia organizada.
El aparato neoliberal funcionaba a partir de la violencia. Su fuerza ilegal lo mantenía en el poder. Su modo de producción también creó muertes, desapariciones y tortura. Generó no solo millones de pobres, sino que enlutó a miles de familia como si fuese un escarmiento a la sociedad.
El capitalismo sigue siendo la violencia neoliberal que ejecutan las instituciones a como dé lugar. Esa infraestructura funcionó a través de la desaparición de jóvenes estudiantes que solo reclamaban justicia. Su estructura económica es una máquina que impone sus “reglas y sus leyes”. Sus relaciones de producción son por todos vistas, el opresor y los desaparecidos. La derecha y su sistema: represivo y opresivo
La desaparición de los 43 estudiantes es un crimen de Estado. Es cruel porque el desaparecido se encuentra con los torturadores profesionales. Con torturadores que en su sangre lleva la impunidad y que te repiten mil veces que te van a desaparecer. Quienes Inventan delitos, crean escenarios falsos y hacen montajes absurdos que nadie les cree.
La derecha y Ayotzinapa son el fiel ejemplo de cómo todo el Estado ejecuta una desaparición. Sus medios de comunicación callan, sus periodistas a sueldo guardan silencio, sus cuerpos represivos se dan oxígeno desapareciendo a jóvenes inocentes. Crean todo un teatro de operaciones donde jurídicamente justifican lo injustificable, donde políticamente machacan una verdad que no es más que una mentira histórica. Crean lo absurdo porque creen que con lo falso pueden seguir manteniéndose en el poder. Nunca se dan cuenta que el poder se acaba cuando termina su ceguera criminal.
Ayotzinapa vivirá siempre, porque la falacia no puede vencer el derecho a vivir. Estará presente porque con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador comenzará a salir la verdad y se castigará a los culpables.
Ayotzinapa, está presente y hoy nos toca seguir luchando para encontrar la justicia, la verdad, implementar las medidas de no repetición y la reparación integral del daño.
La desaparición debe ya no existir en nuestro país. Los que lo vivimos, lo podemos decir con mucha claridad, tristeza y coraje. No más desapariciones, y sí castigo a los culpables intelectuales y materiales. Ya lo dijo AMLO: “No más chivos expiatorios. Si a la cárcel a los de arriba. A los que son responsables verdaderos de la desaparición de los estudiantes”.
@DavidVargasA18
Luchador social toda mi vida. Asesor en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.


