Ciudad de México a 16 febrero, 2026, 13: 49 hora del centro.
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Salario mínimo en mercados monopsónicos

Salario mínimo en mercados mon

Recientemente publiqué un artículo que estudia los efectos que tiene incrementar el salario mínimo en mercados laborales monopsónicos para los Estados Unidos. A diferencia de lo que tradicionalmente se cree (sobre todo en México), los resultados arrojan que el salario mínimo tiene efectos más positivos cuando hay altos niveles de concentración del empleo en pocas empresas.

Frecuentemente, el término monopsonio es confundido con monopolio. Como muchos saben, el poder de monopolio ocurre cuando una o muy pocas empresas son las únicas en ofrecer un bien o un servicio. Cuando esto ocurre, se puede cobrar precios mucho más elevados al consumidor, lo que afecta a la sociedad en su conjunto. Algo similar ocurre con el monopsonio, pero la diferencia es que, en este caso, sólo existe un comprador que adquiere un bien o un servicio. En el mercado laboral, los trabajadores somos los oferentes y las empresas son las compradoras o demandantes de nuestro servicio. Cuando hay un solo comprador de nuestro trabajo ofrece un salario muy por debajo del de un mercado competitivo, dañando en este caso a los trabajadores y a la sociedad.

Los mercados monopsónicos, al igual que los monopólicos, son ineficientes socialmente porque las empresas podrían pagar un salario más elevado y contratar más trabajadores al mismo tiempo. Entre más poder monopsónico tiene una empresa, los salarios se separan más de la productividad laboral, las condiciones laborales son deficientes y aumentan las ganancias de las empresas.

El efecto del salario mínimo depende mucho del nivel de monopsonio en el mercado laboral. Si este es muy competitivo, las empresas tienen poco margen, porque el salario que pagan es muy cercano al salario de equilibrio. Sin embargo, si el mercado es monopsónico, las empresas pagan salarios muy por debajo del salario de equilibrio, por lo que un incremento en el salario mínimo no tiene efectos negativos en el empleo; al contrario, lo óptimo para las empresas es contratar más trabajadores para producir más, así compensan las pérdidas en sus altas ganancias.

En mi publicación encuentro evidencia de que el salario mínimo tiene efectos adversos en los mercados más competitivos de Estados Unidos, como era de esperarse. Pero en los mercados monopsónicos, el efecto es positivo. Si el salario mínimo sube 10% en un mercado monopsónico, el empleo crece 4.6% más que en un mercado competitivo. En promedio de todo el país, el efecto del salario mínimo es nulo en el empleo (se compensan las pérdidas del mercado competitivo con las ganancias en el empleo de los mercados monopsónicos).

En México, a partir del pasado primero de enero, el salario mínimo subió de 123.22 pesos a 141.70 pesos en todo el país, y de 185.56 pesos a 213.39 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte. Existen algunas opiniones que temen que esto pueda generar desempleo. Sin embargo, dada la evidencia empírica esto parece poco probable. Como se ha mencionado en este espacio, en México la productividad laboral ha crecido sustancialmente, mientras que los salarios han caído de manera constante. Asimismo, las ganancias pagadas al capital son mucho más elevadas que en países como Estados Unidos. Esto nos da un indicio de que el mercado laboral mexicano es sumamente monopsónico. La nueva política de salarios mínimos toma en cuenta este enfoque, por eso probablemente el incremento no vaya a tener efectos negativos en el empleo, sino al contrario, aportará a una más pronta recuperación económica.
 

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