Ciudad de México a 11 febrero, 2026, 5: 30 hora del centro.
Ciudad de México a 11 febrero, 2026, 5: 30 hora del centro.

Sinceras convicciones

El maltrato y el agravio hacia México durante el viejo régimen fue mucho. Derivado de la ambición vulgar de unos pocos, que se sirvieron de la patria y no le sirvieron al Pueblo, se desvirtuó la política y lo público hasta convertirlo en sinónimo de corrupción y desfachatez, cuando en realidad la política es esencialmente uno de los oficios más nobles, ya que busca transformar la realidad y servir a los demás. Esa es la verdadera política. Esa es la política que está recuperando la Cuarta Transformación.

Las filias y fobias de los caciques que gobernaron México —que pueden ser naturales en cualquier ser humano al permear nuestra concepción sobre la vida misma—, estuvieron marcadas por el racismo, el elitismo y el clasismo. Y así gobernaron México… debilitando al Estado al tiempo que lo saqueaban, con un profundo odio a cualquier causa reivindicativa de un Pueblo históricamente oprimido y en constante búsqueda de preservar privilegios heredados incluso desde tiempos coloniales. 

Hoy quiero escribir sobre las sinceras convicciones que mueven al Obradorismo en el país. Son sinceras, pues provienen de la legítima, democrática y profunda aspiración de tener una patria donde nadie se quede atrás. Quienes militamos en este proyecto colectivo lo hacemos con la convicción de que se puede ser feliz buscando la felicidad de los demás y, sobre todo, de que podemos y debemos recuperar al Estado para transformar el régimen político en uno que, sin mentir, robar o traicionar al Pueblo de México, haga de esta una sociedad más justa y salde una de sus muchas deudas con la historia. 

El Obradorismo es naturalmente plural y está abierto a quien suscriba que una patria soberana y para todos, es una patria completa. El Obradorismo es una opción para quien crea que el poder político y el poder económico deben ser separados y que, en la verdadera democracia, es el Pueblo quien tiene la última palabra. El Obradorismo busca resignificar la política, poniendo primero la dignidad y el bienestar por sobre el privilegio. En la patria que soñamos y construimos, los derechos son de todos y para todos. Esencialmente, el Obradorismo tiene la sincera convicción de que el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás. 

La Cuarta Transformación está haciendo de México un país normal —uno donde el Estado no abandone olímpicamente sus obligaciones para favorecer a unos pocos— dirimiendo las contradicciones que tiene todo poder, pero, sobre todo, poniendo las instituciones al servicio de los menos privilegiados. Coloca, de una vez por todas, primero a los más pobres para que toda necesidad sea un derecho, y para que todas y todos podamos aspirar a explotar su máximo potencial y a su felicidad por el simple hecho de existir y tener derecho a la dignidad.

Nuestras sinceras convicciones son distintas a las ambiciones del viejo régimen. Al Obradorismo lo mueve la pasión por transformar y, por encima de todo, el amor por el Pueblo de México y la justicia social.   

Foto: lopezobrador.org.mx

Etiquetas

Facebook
Twitter
LinkedIn