Por: Luis Alberto Martínez
Han pasado casi 15 años desde que todos los televisores y radiorreceptores emitieran el spot más ignominioso de la historia en nuestro país. Este material, creado por Antonio Solá, "AMLO un Peligro para México" constituyó al miedo y al odio como la narrativa central de una campaña electoral conservadora que buscaría vencer a como diera lugar al naciente Obradorismo.
Hoy la coyuntura y la realidad política del país son diferentes, la derecha se convirtió en oposición y, junto al resto de fuerzas políticas del viejo régimen, se atrinchera para buscar recuperar "aiga sido como aiga sido" parte de los espacios de poder perdidos en la histórica jornada electoral de 2018.
Una nueva variante de la fórmula estridente y alarmista de 2006 se asoma en los medios de comunicación: "Morena, la desgracia para México" el spot que el PRI… sí, el PRI, …sí, en serio, el PRI ha lanzado desde hace ya varios días.
Tras décadas de malos gobiernos, promesas y casos vergonzosos de corrupción, el Pueblo mexicano apostó por un verdadero cambio de la vida pública del país. Esta vez no compró ni el miedo ni la infamia. La realidad dista mucho del escenario catastrófico imaginado por la actual oposición. No nos convertimos en Venezuela, el país no se desmorona, tampoco se le han arrebatado sus casas y escuelas a la población y la economía es estable.
Entonces las amenazas no se cumplieron. ¿Qué otra emoción queda para disuadir a las personas de refrendar su voto al Obradorismo?
La furia, el enojo y la rabia son ahora la constante.
La realidad mediática es muy distinta a 2006. Hoy las redes sociales son una arena pública sofisticada, los discursos de enojo y rabia se introducen y propagan por todas partes en todas las formas posibles. Cuentas falsas, información imprecisa, testimonios e historias prefabricadas y millonarias inversiones en campañas micro-segmentadas se encargan de construir una realidad alterna digital en donde la narrativa constante es crear una falsa sensación de repudio, de inconformidad y de enojo contra todas las acciones del gobierno federal. No queda mucha tregua para el análisis, el contraste y la reflexión.
Un verdadero ejército invade los perfiles de periódicos, líderes de opinión y clase política. Un ejército entrenado para sembrar odio, un ejército rabioso sin límites éticos. Un ejército abyecto e inescrupuloso que lo mismo desea la muerte al compañero Epigmenio Ibarra por covid-19, que descalifica a Andrea Chávez por usar falda en eventos políticos, o satura de FakeNews las aspiraciones legítimas de Antonio Attolini Murra.
La experiencia latinoamericana nos muestra que este discurso de odio es ya un tema cotidiano de estudio en el sur; tras el ascenso al poder de gobiernos emanados de la izquierda, la reacción de los neoliberales es siempre con furia.
La tarea permanente aún sigue pendiente: intensificar y consolidar la formación de una ciudadanía que distinga las emociones de las acciones y cuya base social no sea nunca más presa del miedo y la manipulación.
Hasta la próxima.
@LuisMartiMX
Comunicador y Catedrático especializado en Periodismo Digital y Opinión Pública con más de 12 años de experiencia. Master en Ciencia, Tecnología y Sociedad por Quilmes, Premio Nacional de Innovación en Transparencia 2016 y actualmente Director de Medios digitales en el Gobierno de la Ciudad de Puebla.


