Ciudad de México a 11 febrero, 2026, 6: 23 hora del centro.
Ciudad de México a 11 febrero, 2026, 6: 23 hora del centro.

Los riesgos de la división interna

El proceso de selección de candidaturas de Morena a las gubernaturas ha generado descontento en militantes de diversas entidades. En algunos casos, los aspirantes que no resultaron favorecidos por las encuestas anunciaron que no apoyarán a quienes serán los candidatos de su partido; en otros, impugnaron el proceso interno ante el Tribunal Electoral, y en las situaciones extremas, presentaron su renuncia a Morena e hicieron pública su intención de buscar la candidatura por otra alternativa partidista. En este contexto, se asoma un riesgo real en el partido gobernante: la división interna.

Si bien la intención de voto por partido les da ventaja en todas las entidades, con excepción de Querétaro, la formación de coaliciones opositoras en la mayoría de los estados que eligen gubernaturas, sumada a las rupturas locales al interior de Morena, podrían representar un problema de cara a las elecciones del próximo 6 de junio. Hay quienes hablan de una perredización, por la presencia de grupos o corrientes internas, pese a que su Estatuto no las permite. No sería la primera ocasión en la historia en que la izquierda se debilita por desacuerdos entre sus integrantes. 

Sirvan tres ejemplos, donde superar las diferencias entre militantes morenistas podría representar desgaste y un reto mayor que la misma oposición: Colima, Michoacán y Guerrero. En el primer estado, la diputada federal con licencia Claudia Yáñez hizo pública su renuncia; hace un par de días fue presentada como precandidata a la gubernatura bajo las siglas de Fuerza Social por México. En Michoacán, Cristóbal Arias tomó la misma ruta y ya es precandidato de este partido, que tiene como principal referente al líder sindical y senador suplente Pedro Haces Barba. En Guerrero, dos de los principales contendientes en el proceso interno siguen sin reconocer los resultados de la encuesta que presentó la dirigencia nacional el 30 de diciembre y los impugnaron ante la autoridad electoral -ésta resolvió que primero deben agotarse las instancias partidistas-; adicionalmente, en las últimas semanas han aumentado las acusaciones contra quien resultó ganador, por la presunta comisión de delitos.

Los procesos mencionados son sólo una muestra de los retos que enfrenta actualmente la dirigencia nacional de Morena, lo cual podría reducir su ventaja en cada una de las entidades. De los resultados electorales de este año dependerá la profundización del proyecto del Presidente López Obrador, tanto a nivel federal como en el local. Está en juego la posibilidad de mantener la mayoría en San Lázaro, lo cual le daría gobernabilidad. Adicionalmente, Morena tiene oportunidad de triunfo en casi la mitad de las gubernaturas del país que, sumadas a las seis que ya gobierna, le permitiría replicar los programas y políticas públicas desde los estados. Asimismo, en caso de que se planteen reformas constitucionales en la segunda mitad del sexenio, se necesitarían al menos 17 congresos locales para su aprobación. La división de Morena se presenta ahora mismo como el principal desafío que enfrenta la Cuarta Transformación.

Etiquetas

Facebook
Twitter
LinkedIn