junio 13, 2021

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domingo, 24 enero, 2021
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La mañanera no es un spot, es un derecho público

Es verdaderamente grave lo que el INE quiere hacer con las mañaneras. No sólo por la eventual censura a su transmisión y a las palabras de López Obrador, sino porque de prevalecer ese fallo elevaría a rango de lineamiento un mensaje que han querido instalar desde que arrancó ese mecanismo de comunicación social del gobierno, que dice: no es más que un instrumento de propaganda electoral. Esto no es una cuestión sólo del presidente del INE, sino fundamentalmente de la oposición y de quienes desde plataformas de comunicación afines han querido silenciar la dimensión política y social que tiene la mañanera, descreditando su interés periodístico y público constantemente. 

Lo hacen desde los llamados a no atender la información de las labores del gobierno, como si no tuvieran relevancia (piénsese eso, por ejemplo, en pleno plan de vacunación), y les cala que la realidad es que marca la agenda del debate público sobre cuestiones de las que jamás nos habíamos enterado, hasta ahora. 

Lo hacen desde la campaña de descrédito también hacia quienes acuden diariamente a preguntar, omitiendo el hecho de que todos los medios nacionales, incluso los críticos y los que han mostrado atender agendas de grupos de interés, tienen un lugar asegurado y voz para preguntar lo que sea. Les encantaría demostrar que hay censura en las mañaneras, pero al no poder hacerlo entonces centran su energía en criticar a aquellas voces afines a la Cuarta Transformación, o a quienes buscan no golpear políticamente, sino entender y contribuir a una mejor comunicación de la información de interés público. Si no golpean y ponen la crítica por delante, entonces son pagados, dicen, para ocultar el hecho de que la gama de preguntas que se plantean en una mañanera es tan amplia y variopinta que sería imposible hablar de censura por el hecho de que ellos también estén presentes.  

¿Tiene el Presidente una agenda sobre lo que quiere comunicar? Claro. ¿Por qué eso es un delito? Sobre todo porque hay que considerar que, hasta ahora no, tampoco se ha podido establecer que en su labor diaria mande mensajes de apoyo a ciertos candidatos o partidos (como sí lo hicieron otros de manera pública y privada ampliamente documentadas). Y lo que más bien duele es que en el contraste de resultados y la exhibición diaria de información pública que, repito, se nos había negado a los ciudadanos. Por su propio peso caen quienes ahora dicen abanderar propuestas políticas de cambio en donde su trayectoria los delata. 

La mañanera no es sólo una conferencia de prensa de datos intangibles e incuestionables. Es un auténtico diálogo sobre la información que se ofrece (ningún reportero, crítico o afín, podrá negarlo); una ventanilla de quejas a las que se responde de manera inmediata (no pocas veces hemos sido testigos de ello en materia de transparencia y justicia), a veces un debate de valores que queda al descubierto. Es un canal de comunicación y también de gobierno. Puede gustar o no que haya cosas que se gestionen ahí, o que tengan que llegar hasta ahí, pero eso es harina de otro costal. El hecho es que existe un canal donde, al hacerlo públicamente, se propicia que se muevan situaciones que antes eran impensables, o que se discutan. El debate es pleno y está abierto.  

Resulta por tanto indignante el embate con el que el INE quiere institucionalizar la narrativa según la cual la conferencia diaria es equivalente a un spot publicitario, de igual manera en la que intenta amedrentar a reporteros de medios públicos para enviar el mensaje de que es un espacio de periodismo simulado y pagado (en sintonía con la frecuente campaña que desde medios privados y sus representantes se hace contra youtubers y reporteros, a quienes califican de no ser suficientemente incómodos al gobierno). Con esto último, por cierto, el INE da un paso adelante en aquello que desde presidencia no se ha hecho nunca: censurar a una voz de las que acuden a la mañanera. De manera que, tanto el conocimiento de lo que ocurre en la conferencia diaria, como las voces que permiten que se genere ese diálogo, son factores de interés público, y un derecho que debe ser defendido por el propio ciudadano.  Ojalá se haga. 
 

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