El país va enfrentar la elección más grande de la historia este año, se enfrentan el antiguo y el nuevo régimen. Como parte de esta batalla política, quienes apoyamos la Cuarta Transformación nos enfrentamos a la campaña de calumnias y mentiras sobre los logros y resultados del gobierno federal.
Desde la llegada del nuevo gobierno democrático, el país está en transformación. Estamos cimentando un nuevo régimen de gobierno y esto trae consigo otras prácticas, otras maneras de entender el mundo, otras formas de hacer política y de hacer gobierno.
Hacer política en la Cuarta Transformación es conocer las problemáticas de la gente, es ir casa por casa para recoger los sentimientos y necesidades de nuestras comunidades, es conocer la historia de nuestro Pueblo y país -así como las leyes que nos rigen- y es estudiar para cumplir con el apego al progreso científico. La política en la Cuarta Transformación se hace con principios democráticos.
Entendemos que no es posible la neutralidad política, pues todas las personas tenemos intereses y posiciones ante el mundo. Pero sabemos que, para garantizar principios como el respeto, la libertad, la igualdad o la justicia, debemos ser ante todo democráticos/as.
No es tarea sencilla porque apenas vamos construyendo democracia, pero tenemos la firme convicción de cimentarla en la vida pública y privada. Con esta convicción nos enfrentamos a la lucha de ideas sobre cómo se hace política. Las prácticas del antiguo régimen siguen latentes y son ejemplificadas por la frivolidad de personas que, sin siquiera haber caminado en su vida por su barrio, intentan representar a cientos de miles de personas. ¿Para qué quieren gobernar?
Quieren ver la competencia electoral como un asunto de popularidad, como si fueran influencers tratando de conseguir likes. Lo único que les importa es tener cargos: la lucha absurda y mezquina por los cargos. Se individualizan las causas y no se construye memoria, ni se critica el pasado. Se mueven de un lado a otro según convenga; la congruencia es la gran ausente.
La llegada de la Cuarta Transformación trastocó todos los grupos de poder. Hay un revoltijo por todos lados, estamos en un proceso de cimentación. Por eso, para quienes apoyamos la Cuarta Transformación, es importante entender que nuestra lucha no es por los cargos, nuestra lucha sino por cómo se debe gobernar en ellos. En este revoltijo debemos ganar la batalla de las ideas y de las buenas prácticas. Se gobierna para servir siempre al Pueblo, con honestidad y austeridad. Empecemos a hacer ejemplo de trabajo y congruencia como el Presidente Andrés Manuel, a quien aprovecho para mandarle todo mi cariño y buenas vibras para su pronta recuperación #FuerzaPresidente. Construyamos la ejemplaridad, tanto en lo colectivo como en lo individual, en nuestro quehacer político.
Si las personas que apoyamos la Cuarta Transformación no reflexionamos ante esto, nos podemos seguir perdiendo en conflictos que nada tienen que ver con la realidad en nuestras comunidades. Para que se entienda mejor: no nos desanimemos nunca de luchar por un mejor mañana, jamás diremos adiós a la esperanza. En esta coyuntura es urgente que seamos buenes compañeres, apoyemos, ayudemos, enseñémonos a reconocernos y respetemos las trayectorias. Resolvamos nuestra vida con democracia. Sólo el Pueblo puede salvar al Pueblo, recuerden que somos la conciencia honrada que se subleva ante la injusticia, que luchamos por una nueva vida y trabajamos por una Patria Nueva. Somos La Cuarta Transformación.


