Mencioné en una colaboración previa que "Al hablar de la derecha, hacemos referencia a grupos y posiciones políticas que se contraponen a los valores contemporáneos de igualdad y/o libertad. Según sus manifestaciones pueden ser moderadas o inclusive extremas. En ocasiones, conllevan un rechazo de concepciones económicas sustentadas en la noción de libre competencia; es decir, encierran un rechazo al cambio económico, político, social, cultural, etc.". Si lo comparamos con lo que ha sido la derecha tanto conservadora como extrema, no han demostrado otra cosa que la misma ideología rancia y obsoleta que se conduce con odio y represión contra cualquiera que no comulgue con su identidad.
Incluso escribí lo siguiente: "La expresión más extrema de la derecha se ha alimentado del rechazo a las transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales […] Las raras manifestaciones de la extrema derecha que son resultado de una labor intelectual se centran en los aspectos sociales y culturales, lejos de una discusión sobre las instituciones políticas como había ocurrido en etapas anteriores."… Recalco el enfoque hacia aspectos sociales y culturales.
Pues bien, la derecha hoy en día ya no es tanto el conservadurismo, ahora son y se jactan de ser extremistas, tan extremistas que se sobrepasan del limite del respeto, de la cordura y del sentido común… como desearle la muerte al Presidente Andrés Manuel López Obrador. Si eso no fuera suficiente, llegan al grado de desearle la muerte al propio Pueblo de México.
Hay personas que se preguntan, ¿hasta a ese grado llegaron como supuestos representantes del Pueblo o cuando menos, de quienes votaron por ellos? Pues sí, a ese grado llegan cada vez más frecuentemente, a toda costa para sacar raja política solo por el beneficio de su partido e incluso hacia sí mismos como supuestos "servidores públicos". ¿Cómo lo hacen? Siguen con la obsoleta amenaza de que el Pueblo se debe a esos "servidores públicos", cuando es todo lo contrario. Lo hacen de la forma más mezquina y miserable que se pueda, hasta manipular a la gente mediante el odio, las falacias y los discursos estructurados para conducirlos a la meta final. Se aprovechan de la ruptura del tejido social que el neoliberalismo hizo a lo largo de estas décadas, partiendo desde la desigualdad social hasta la corrupción que todavía queda por eliminar. El combate sigue y los frutos de ello siguen llegando. No es nada fácil, pero se está haciendo de todo conforme a la ley y esto debe seguir por los años venideros.
Parte del aprovechamiento mediático que realiza la derecha es el actual contexto de crisis sanitaria a partir de covid-19, un marco para que aprovechan para manipular la opinión ciudadana a través de sus mensajes populistas -aunque por mucho que digan que no son populistas- y discursos de odio. Sus palabras no ofrecen una solución real, ni mucho menos justa, pero son fáciles de asumir cuando una parte de la ciudadanía permanece desinformada y experimenta emociones relacionadas con la incertidumbre, el miedo, la decepción, la ira y el pesimismo.
Su mecanismo de su politiquería de esa corriente de derecha es a través de la posverdad y fake news.
La posverdad se define como un contexto cultural y social en el que la contrastación y la búsqueda de la objetividad son menos relevantes que la creencia en sí misma y las emociones que genera para crear corrientes de opinión pública. Un hecho, ficticio o no, es aceptado de antemano por encajar con nuestros esquemas mentales.
La posverdad también describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales. Mentir, manipular contenidos, comprar medios, noticias o anuncios en redes, o crear fake news son algunas de las estrategias.
Las fake news son aquellas las noticias falsas o manipuladas. Se crean con la intención deliberada de engañar, inducir a error, manipular la opinión, desprestigiar o enaltecer a una institución o persona. Además, de una mentira (sobre todo si es repetida y tiene gran difusión) siempre queda algo. Por eso, quien crea fake news, también juega a crearlas en abundancia. De esta forma, se dificulta su detección, el contraste la información y su análisis crítico.
Por estos motivos, la derecha misma agoniza, porque además sabe bien que, en estas elecciones venideras, de ser derrotados de peor manera que en 2018, perderían absolutamente todo… Sí, hasta su registro como partidos políticos.
Por tanto, está más claro que nunca cual es la mejor arma para desaparecerlos de una vez por todas, del mapa político y electoral… Sí, el voto por Morena.


