El contundente triunfo del Presidente López Obrador en 2018 reconfiguró el panorama político nacional en varios aspectos, los cuales han sido fundamentales para la puesta en marcha de su proyecto de nación. Uno de ellos fue lograr que la Coalición Juntos Haremos Historia llegara también a los congresos locales. A la fecha, Morena y sus aliados tienen mayoría en 19 de 32 legislaturas. Es tan relevante como la mayoría conformada en ambas Cámaras del Congreso de la Unión. Cabe recordar que el artículo 135 constitucional establece los requisitos para enmendar la máxima norma jurídica: la aprobación por dos terceras partes de las personas presentes en cada una de las Cámaras federales y alcanzar la mitad más uno en al menos 17 órganos legislativos locales.
De ahí que sea tan relevante la renovación de treinta congresos locales en la elección del próximo 6 de junio. Únicamente Coahuila y Quintana Roo no elegirán una nueva legislatura. En el primer caso, fue votada en octubre de 2020; en el segundo, irán a las urnas en junio de 2022. Sin embargo, mantener la mayoría en los congresos estatales no sólo tiene implicaciones en la consolidación de la Cuarta Transformación a nivel federal, sino que incide en el equilibrio de fuerzas a nivel subnacional. Las más evidentes y que ya se han observado a partir de la elección de 2018: 1) hacen posible la aprobación de las propuestas de los gobernadores y la jefa de gobierno morenistas y 2) representan un contrapeso en las entidades donde gobierna un partido distinto.
En términos de la narrativa presidencial, en las entidades gobernadas, la mayoría legislativa ayuda a profundizar la transformación. En cambio, donde no tienen el Ejecutivo, sirven de equilibrio e inciden en la agenda legislativa para establecer límites a la voluntad de los gobernadores. Si en el pasado reciente hubo entidades que contrataron deuda por cantidades exorbitantes fue, en parte, porque tenían también al Legislativo estatal bajo su control. Otro ejemplo se ha observado en los últimos meses, en una de las principales discusiones que se dan año con año: la aprobación del presupuesto estatal. Tanto Baja California Sur como el Estado de México -gobernadas por el PAN y el PRI, respectivamente- tuvieron que ir más allá del plazo establecido para aprobar su presupuesto para 2021. Aunque podría argumentarse que existe el riesgo de parálisis legislativa cuando un partido distinto al del gobernador tiene mayoría en el congreso local, hay aspectos positivos que son parte de los principios democráticos: debate público, deliberación, negociación y creación de acuerdos.
De vuelta a la pregunta planteada como título, para Morena es fundamental conseguir buenos resultados en todo lo que está en juego este año. Mucho se ha hablado y escrito de la relevancia que tiene la renovación de la Cámara de Diputados y de lo que significa elegir casi la mitad de las gubernaturas del país. Sin embargo, tanto para la aprobación de las propuestas que implican reformas constitucionales como para fortalecer la presencia de Morena en las entidades federativas, las legislaturas estatales tienen un rol primordial. La transformación pasa también por los congresos locales.


