El TUMOR mexiquense

El pasado 27 de enero, los líderes estatales del PRI – PAN – PRD concretaron una alianza electoral para ir juntos de cara a los próximos comicios de junio. Es sabido que, en otras entidades, dicha alianza se ha concretado sin mayores problemas en la totalidad de los distritos o municipios de las entidades. Sin embargo, en el caso del estado de México, el TUMOR mexiquense arrancó con serios problemas. 

Para empezar, Acción Nacional tuvo que ceder el municipio de Tlanepantla para poder quedarse con Naucalpan. En Toluca, era obvio que el PRI encabezaría la planilla de ‘Va por México’; el gobernador no iba a ceder la capital del estado por otros tres años a un mandatorio que no pueda controlar. Al PRD le tocó Neza, donde sin Juan Hugo de la Rosa que está en franca coalición con Morena o Juan Zepeda, quien les dijo adiós tan pronto llegó al Senado, es imposible que ganen el ayuntamiento. Ya en 2018, fueron pocos cientos de votos los que hicieron la diferencia entre que ganará Morena y no Juan Hugo de la Rosa. 

En Ecatepec, el panorama es alentador pues las dirigencias estatales del PRI y del PRD se empecinaron en tener al mejor candidato. Por parte del PRD, Octavio Martínez se salió de la mesa semanas antes de que se firmará el convenio, lo que rompió las negociaciones. Y es que el PRD quedó en tercer lugar en 2018 con la peor votación que ha recibido en la historia del municipio, les tocaba ser comparsa. Mientras que el PRI quedaba en segundo perdiendo dos a uno contra Morena. 

Con la coalición conservadora desmembrada, le dejaron el camino fácil a la coalición obradorista. De la que se sabe, será encabezada por Morena para el caso de Ecatepec y siguen defiendo si habrá o no cambio de género. Se sabe que el principal argumento es que dicho municipio, donde habitamos poco más de 1.6 millones de personas, es considerado de alta competitividad y por ley en dichos municipios debe haber paridad y, dado que el candidato ha sido hombre en dos ocasiones, lo más probable es que toque mujer. 

En suma, el TUMOR mexiquense nació muerto. No terminan de entender que cuando se juntan, no están unión solo las estructuras y el billete para la campaña, sino también su historial de corrupción, de privilegios e impunidad. Y en una república en donde ser y parecer honestos es un mantra que se aplica de arriba hacia abajo, las alianzas oportunistas no tienen lugar. 
 

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