Posgrados, precariedad laboral y la 4T

Hay un tema poco discutido sobre las directrices que se buscan en la 4T respecto a la ciencia: los estudiantes de posgrado. Hasta ahora, la discusión se ha ido por el lado de los investigadores y las reformas pretendidas al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), pero no se ha profundizado en otros aspectos que también afectan el avance de la ciencia en México: la voz de las y los estudiantes de posgrado. 

Para quien ha tenido la fortuna de poder hacer un posgrado a través de una beca CONACyT sabrá con justa razón que el estudiantado no forma parte integral de los programas y lineamientos de los institutos o centros de investigación, sino que solo es la mano de obra con la que los investigadores deciden hacer con sus investigaciones y, aunque no siempre es así, este también es un problema estructural que ‒por complicidad o conveniencia‒ no se ha querido abordar.  

Hace unos años, en mi universidad y su programa de posgrados se realizó un foro para discutir las altas tasas de rechazo, permanencia y culminación en las diferentes áreas. Más que tomar en cuenta nuestra voz, se intentó culpar a la “fragilidad” de las nuevas generaciones y su “falta de compromiso”; incluso, recuerdo a un investigador decir que lxs alumxs debíamos ser de madera y solo seguir instrucciones. Todo eso pasó en un foro que ‒supuestamente‒ intentaba cambiar un problema detectado, pero donde la falta de empatía de académicos e investigadores demostraba cómo se concibe a las personas que serán sus sucesores. 

Este no es un problema exclusivo de México; en realidad, la investigación en el mundo cruza por un problema serio respecto a poder hacer una carrera académica (1) y que a la larga tenga un impacto en el bienestar. Ese es el estado de la ciencia que nos ha heredado el neoliberalismo, donde más importa la generación de dinero que los beneficios a largo plazo de las investigaciones. Por eso, considero que un país que atraviesa una transformación debe empezar a abordar problemas como el que atraviesan personas que hacen un posgrado donde se incrementa el estrés, la ansiedad y la depresión (2). 

La 4T debe redireccionar la vida científica y poner en el centro a las futuras personas investigadoras, donde se tengan opciones de trabajo, se proyecten investigaciones con impacto social y no se deje a merced de los privados a los investigadores. Es hora de tomar otro rumbo en la ciencia en esta época de la revolución de las conciencias. 


(1) https://www.pnas.org/content/115/50/12616

(2) https://www.nature.com/articles/d41586-019-03489-1 

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