En un acto que subraya su compromiso con los derechos humanos, el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha prohibido que un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que transportaba a migrantes esposados de manos y pies, sobrevolara el espacio aéreo mexicano. Este vuelo, que partió de Texas con destino a Guatemala, tuvo que tomar una ruta más larga, duplicando su duración a casi siete horas.
El avión, que partió de Fort Bliss, una base del Ejército en El Paso, transportaba a al menos 80 deportados, incluyendo ocho menores de edad. La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos había planeado una ruta directa, pero debido a la prohibición mexicana, el vuelo tuvo que desviarse.
La Mandataria mexicana ha denunciado formalmente a Estados Unidos por violaciones de derechos humanos en el trato a los migrantes deportados. Esta medida se interpreta como un mensaje político claro: México no será cómplice de las políticas migratorias de la administración Trump.
México, un país conocido por su gente trabajadora y su respeto por los derechos humanos, reafirma así su postura de defensa de los valores fundamentales y su rechazo a cualquier forma de abuso o maltrato. El Gobierno de la Cuarta Transformación hoy continúa con los principios y legado del Presidente López Obrador.


