Las acciones en Estados Unidos se desplomaron este viernes en una jornada marcada por el caos en los mercados, provocada por las nuevas medidas arancelarias firmadas por el presidente Donald Trump. El índice S&P 500 registró su mayor caída porcentual diaria en más de tres meses, mientras los inversionistas reaccionaban con preocupación ante la creciente tensión comercial y un debilitamiento del mercado laboral.
Trump firmó un decreto que impone aranceles a las importaciones provenientes de países como Canadá, Brasil, India y Taiwán, desatando una nueva ola de incertidumbre entre los socios comerciales de Washington y encendiendo las alarmas en el sector financiero.
El golpe fue inmediato: el S&P 500 se desplomó 1.60%, el Nasdaq cayó 2.24% y el Dow Jones retrocedió 1.23%. Las tres principales referencias bursátiles cerraron la semana con pérdidas, reflejando la creciente desconfianza en la política económica del expresidente republicano.
A la tormenta arancelaria se sumó un dato preocupante: el informe laboral de julio mostró una desaceleración inesperada en la creación de empleos, y las cifras del mes anterior fueron drásticamente corregidas a la baja. Los analistas ya anticipan que la Reserva Federal podría verse forzada a recortar las tasas de interés en septiembre para contener el daño.
“Trump vuelve a poner en jaque a la economía global con su guerra comercial, pero esta vez el golpe le pega directo a EE.UU.”, señaló Brian Jacobsen, economista jefe de Annex Wealth Management. “No hay forma de embellecer este informe: el mercado laboral se está debilitando y la confianza se desploma”.
La caída de Amazon, tras decepcionar con los resultados de su unidad de computación en la nube, agravó el panorama. Su desplome arrastró al sector de consumo discrecional del S&P 500, que terminó con una baja de casi 4%.
Mientras Trump insiste en medidas unilaterales y punitivas, los mercados reaccionan con escepticismo. La caída de Wall Street envía una señal clara: las decisiones del magnate no solo afectan a sus adversarios, también están hundiendo a su propia economía.


