La noticia que el viejo régimen jamás quiso escuchar llegó: la calificadora Moody’s puso en revisión al alza las notas de Pemex, respaldando el plan financiero anunciado este mes por la Presidenta Claudia Sheinbaum para rescatar a la petrolera de los estragos neoliberales.
Moody’s destacó que la estrategia coordinada entre Pemex y la Secretaría de Hacienda compromete un fondo de inversión de 12 mil millones de dólares que blindará a la empresa y permitirá financiar proyectos estratégicos en exploración y producción. La calificadora anticipó que, una vez cerradas las transacciones en el tercer trimestre de 2025, Pemex podría subir hasta dos niveles en su calificación crediticia.
La firma también prevé que en los próximos meses se anuncie un plan para cubrir amortizaciones de deuda que vencen en 2026 y 2027, algo que nunca se había hecho con tanta claridad. “El compromiso del Gobierno de México con Pemex es más firme de lo previsto”, reconoció Moody’s.
Este espaldarazo internacional confirma lo que el pueblo sabe: Pemex vuelve a ser estratégico para la soberanía energética y la 4T no lo dejará caer. El objetivo es revertir la caída en la producción petrolera en un plazo de dos a tres años y garantizar la liquidez de la empresa más importante del país.
Eso sí, la agencia advierte que aún existen retos: pagos a proveedores y vencimientos que requerirán al menos 7 mil millones de dólares en 2026. Pero la diferencia hoy es clara: hay un gobierno que respalda a Pemex, no que lo saquea.



