El presidente Xi Jinping, acompañado de Vladímir Putin y Kim Jong-un, encabezó en la Plaza de Tiananmén un imponente desfile militar por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. La imagen de los tres líderes juntos fue un mensaje directo a Estados Unidos y Occidente.
Xi advirtió que la humanidad enfrenta la disyuntiva entre “paz o guerra” y aseguró que China es “imparable”. El desfile mostró misiles hipersónicos, drones submarinos y el nuevo misil balístico DF-61, capaz de portar ojivas nucleares.
La inédita presencia de Kim Jong-un —en apenas su segundo viaje al extranjero en seis años— reforzó la idea de un bloque antioccidental. Putin aprovechó para agradecer el apoyo militar norcoreano en Ucrania, destacando la alianza entre Moscú y Pyongyang.
La reacción no tardó en llegar: el expresidente Donald Trump acusó a los tres de “conspirar contra Estados Unidos”.
Este encuentro marca un desafío abierto al orden internacional liderado por Occidente, mostrando la consolidación de un eje Beijing–Moscú–Pyongyang en plena tensión global.


