Ricardo Salinas Pliego lanzó su “Movimiento Anticrimen y Anticorrupción” (MAAC), invitando a su séquito de periodistas y opinadores de TV Azteca, como si eso borrara años de saqueo, abusos y privilegios. Lo que pretende ser un acto de moral pública no es más que un espectáculo ridículo para intentar blanquear a una de las élites más voraces del país.
Los convocados, entre ellos Javier Alatorre, Lourdes Mendoza y Sergio Sarmiento, forman parte de esa bola de cascajos que han lucrado con la información, defendiendo intereses privados mientras el Pueblo sufre. Sus discursos grandilocuentes sobre “resistencia” y “dictadura” suenan patéticos cuando quienes los pronuncian han sido cómplices de décadas de corrupción y evasión fiscal.
En redes y medios, la reacción no se hizo esperar: un show de selfies, slogans y frases dramáticas, mientras el verdadero anticrimen que deberían practicar empieza por pagar impuestos, respetar la ley y dejar de saquear a la nación. Salinas Pliego y su séquito no están construyendo democracia: están montando un circo para la ridiculez de todos.



