La Casa Blanca y aliados del presidente Donald Trump han lanzado una ofensiva contra lo que llaman la “izquierda radical” en Estados Unidos, tras el asesinato del organizador ultraderechista Charlie Kirk. Según autoridades y voceros de la administración, se preparan investigaciones y posibles acciones legales contra organizaciones e individuos a los que acusan de fomentar violencia política e incluso “terrorismo doméstico”.
El presunto asesino, Tyler Robinson, de 22 años, es un ferviente pro-Trump, a favor de las armas y de familia republicana, y no hay evidencia de que tuviera vínculos con grupos de izquierda. A pesar de ello, Trump y miembros de su gobierno responsabilizan a la izquierda de la violencia, impulsando una narrativa que algunos analistas califican como cacería política y mediática.
Funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Seguridad Interna (DHS) han mencionado fundaciones como Open Society y Ford, así como medios progresistas, como posibles objetivos de persecución. Además, el vicepresidente JD Vance invitó a reportar a quienes “celebraran” la muerte de Kirk, mientras que asesores como Stephen Miller calificaron a la izquierda de un “movimiento de terror doméstico”.
Expertos advierten que estas acciones podrían marcar un retorno al macartismo, con espionaje e intimidación contra académicos, periodistas y activistas. Ejemplos recientes incluyen la recopilación de nombres de profesores en universidades como UC Berkeley y despidos de docentes en Brooklyn College por participar en protestas contra el genocidio de Israel en Gaza.
Organizaciones filantrópicas, incluyendo Open Society, Fundación Ford y MacArthur, emitieron un comunicado rechazando estas medidas, alertando que criminalizar la opinión política y limitar la libre expresión debilita la democracia y atenta contra los movimientos sociales.
Incluso figuras conservadoras, como Tucker Carlson, expresaron alarma, advirtiendo que la imposición de restricciones a la libertad de expresión podría justificar la desobediencia civil y un control aún más extremo sobre la ciudadanía.
Según la Anti-Defamation League, más del 70% de los ataques extremistas domésticos desde 2002 provienen de la derecha, mientras un informe de 2024 del Departamento de Justicia señalaba que la mayoría de los actos violentos domésticos son cometidos por ultraderechistas, información que recientemente fue retirada del sitio oficial.



