El día de hoy, hay una nueva estrella en el cielo: la astrónoma Julieta Fierro Gossman falleció a los 77 años, dejando un legado imborrable en la ciencia y la divulgación en México. Su trayectoria abarcó la docencia, la investigación y la divulgación científica, y su nombre ahora vive también en la biodiversidad gracias a la especie de luciérnaga Pyropyga julietafierroae, descubierta recientemente en la Ciudad de México.
Fierro fue reconocida internacionalmente con premios como el Kalinga de la UNESCO, el galardón de la Academia de Ciencias del Mundo, y el premio Mario Molina, además de recibir cuatro doctorados honoris causa y ser miembro honorario de la Academia Americana de Artes y Ciencias. Como investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, estudió la composición química de la materia interestelar y promovió innumerables proyectos de acercamiento de la ciencia a la sociedad.
A lo largo de su carrera, publicó 40 libros, de los cuales 23 fueron de divulgación científica, además de decenas de artículos y colaboraciones en medios nacionales. Ocupó cargos como directora de divulgación de la ciencia de la UNAM, vicepresidenta y presidenta de la Comisión de Educación de la Unión Astronómica Internacional, y presidenta de la Academia Mexicana de Profesores de Ciencias Naturales. Su voz se convirtió en referente para estudiantes, científicos y el público general, gracias a su claridad y entusiasmo.
El nombramiento de la luciérnaga Pyropyga julietafierroae simboliza la unión entre la ciencia, la biodiversidad y el homenaje a su vida. México, segundo país más rico en luciérnagas, ahora cuenta con esta especie que representa no solo un hallazgo científico relevante, sino también la memoria de una de las divulgadoras más queridas y reconocidas del país.


