El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, impulsa un referendo para noviembre con el que pretende permitir la instalación de bases militares extranjeras en el país, bajo el argumento de reforzar la lucha contra el narcotráfico. La medida, sin embargo, es vista por amplios sectores como un intento de abrir las puertas de la nación andina a los intereses de Estados Unidos y ceder soberanía nacional.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) aprobó este domingo la convocatoria para el 16 de noviembre, fecha en que la ciudadanía deberá decidir sobre la presencia de tropas extranjeras en territorio ecuatoriano. En la misma jornada también se votará una propuesta para eliminar la disposición constitucional que obliga a destinar parte del presupuesto estatal a los partidos políticos.
Noboa justificó la consulta señalando que “las mafias del narcotráfico operan en redes internacionales, por lo que es necesario actuar de manera conjunta con otros países”. Washington, por su parte, ya adelantó que mantendrá una “fuerte cooperación” con Quito, dejando entrever su interés en recuperar influencia militar en la región.
Cabe recordar que desde 2008 la Constitución ecuatoriana prohíbe expresamente la presencia de bases extranjeras, tras la decisión del expresidente Rafael Correa de no renovar el permiso a Estados Unidos para operar en la base de Manta, cerrada definitivamente en 2009.
La iniciativa de Noboa revive el debate sobre la soberanía ecuatoriana y la subordinación a intereses externos. Mientras el gobierno la presenta como una estrategia de seguridad, críticos la denuncian como un mecanismo para vender el país al extranjero, disfrazando de “cooperación antidrogas” lo que en realidad significaría el regreso de la injerencia militar estadounidense en suelo ecuatoriano.


