Pese a que la mayoría de los integrantes del comité ejecutivo de la UEFA apoyaba suspender a Israel de competiciones internacionales por el genocidio en Palestina, el organismo europeo decidió posponer cualquier sanción, justo después de que el expresidente Donald Trump anunciara su plan de 20 puntos para Gaza.
Esta decisión evidencia, una vez más, que la UEFA prioriza la diplomacia y los intereses políticos por encima de los principios y la justicia. Expertos de la ONU ya habían calificado las acciones de Israel en Gaza como genocidio, y presidentes de federaciones nacionales, como Lise Klaveness en Noruega y Ibrahim Haciosmanoglu en Turquía, exigían sanciones inmediatas.
Sin embargo, la UEFA decidió suspender la votación sobre la suspensión de Israel, mientras los dirigentes europeos esperan “la respuesta de los involucrados”. La excusa: no arriesgarse a tomar un “paso incorrecto” durante las negociaciones sobre Gaza.
La presión de los aficionados tampoco ha sido suficiente. Durante un partido de Champions en Estambul, seguidores del Galatasaray recordaron al mundo que la humanidad perdió la conciencia en Gaza. Mientras tanto, la UEFA sigue mirando hacia otro lado, protegiendo intereses políticos y comerciales en lugar de defender la ética deportiva y los derechos humanos.
Queda claro que, bajo su mando, el fútbol europeo no se rige por justicia ni principios, sino por conveniencias diplomáticas y cálculos de poder.



