Desde 1995, el rescate bancario conocido como Fobaproa ha costado a las finanzas públicas mexicanas 1.4 billones de pesos, de los cuales los bancos han logrado deducir 290 mil millones en pagos al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), reveló el jefe del SAT, Antonio Martínez Dagnino.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Martínez Dagnino denunció que los bonos emitidos por el IPAB —herederos del rescate bancario de los años noventa— han sido utilizados por las instituciones financieras para evadir impuestos, beneficiándose de recursos públicos que deberían haberse destinado a la ciudadanía. Esta práctica evidencia cómo los bancos continúan lucrando con un rescate que costó millones a los mexicanos.
Como medida correctiva, el SAT propuso limitar las deducciones fiscales relacionadas con los pagos al IPAB, lo que podría generar 10 mil millones de pesos adicionales para Hacienda al año. La medida busca frenar el abuso sistemático de los bancos, que hasta ahora han usado lagunas legales para seguir aprovechándose de recursos que no les corresponden.
Las autoridades fiscales y legislativas evalúan la propuesta, intentando equilibrar la estabilidad bancaria con la responsabilidad fiscal y la justicia para los ciudadanos, quienes han pagado el costo de un rescate que nunca debió haberse convertido en un beneficio para unos cuantos.


