En un artículo de opinión publicado en El Economista, Luis F. Munguía analiza el Premio Nobel de Economía 2025, otorgado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt, por sus aportes sobre cómo la innovación tecnológica impulsa el crecimiento económico sostenido, destacando el concepto de “destrucción creativa”, en el que lo obsoleto se reemplaza para dar paso a lo nuevo.
1 Buenos días, les comparto mi colaboración en @eleconomista, con mi artículo sobre el premio Nobel de economía y su relación con el salario mínimo. ¿Qué tiene que ver la destrucción creativa con el salario mínimo? Lo explico en este artículo:https://t.co/H5ktfxdhra
— Luis F. Munguía (@luisfmunguia) October 15, 2025
Mokyr recibió la mitad del premio por su estudio del conocimiento acumulado, el valor cultural y las instituciones como factores clave para el crecimiento. Aghion y Howitt compartieron la otra mitad por su modelo que muestra cómo las empresas innovadoras desplazan tecnologías y negocios antiguos, generando un ciclo continuo de renovación que impulsa productividad y transformación de los mercados.
El artículo subraya que el crecimiento económico puede originarse desde dentro de la economía, a través de la competencia, la innovación y la sustitución de empresas obsoletas, con ejemplos históricos como la llegada del automóvil, la fotografía digital y las plataformas de streaming.
Asimismo, Munguía señala que la destrucción creativa también se refleja en políticas laborales, como los incrementos al salario mínimo, que obligan a las empresas menos productivas a adaptarse o desaparecer, permitiendo que los trabajadores se incorporen a empresas más eficientes y aumentando la productividad general. Estudios recientes en México indican que estos aumentos no han reducido el empleo y han contribuido a disminuir la pobreza, evidenciando un proceso de innovación y movilidad laboral.
El artículo concluye que la innovación y la renovación constante, tanto tecnológica como institucional, son esenciales para el crecimiento económico, la justicia laboral y el desarrollo sostenible.


