Valentina Gómez, candidata ultraderechista republicana, ligada al movimiento Make America Great Again (MAGA), ha cruzado la linea ética una vez más, al subir un video a sus redes sociales donde se le puede ver comiendo palomitas de maíz mientras de fondo se puede observar un bombardeo contra el Pueblo palestino, haciendo mofa sin escrúpulos de la tragedia y sufrimiento de miles de personas.
Hamas days are over.
That’s what they get for violating the peace deal.
Looking forward to meeting you @netanyahu pic.twitter.com/WaHx8i2E5X
— Valentina Gomez (@ValentinaForUSA) October 19, 2025
Ha tratando de justificarse alegando que “Hamas violó el acuerdo” —una afirmación que ignora las repetidas violaciones de Israel a los acuerdos de paz y el ataque indiscriminado contra la población civil. En su narrativa, la complejidad del conflicto se reduce a un simplismo grotesco que convierte el sufrimiento humano en un show para cámara.
Pero no es la primera vez que Gómez se gana titulares por acciones cuestionables: en diciembre de 2024 difundió un video simulando la ejecución pública de un migrante acusado de un crimen, y meses antes había atacado a la comunidad LGBTI incendiando libros, asegurando que “el darwinismo se encargará de estas personas”. También ha dirigido mensajes racistas y anti-musulmanes, llamando a los negros estadounidenses a abandonar el país si no les gusta y calificando festividades históricas como “las más ridículas”.
Entre lanzallamas, discursos de odio y videos virales, Valentina Gómez ha dejado claro que su estrategia política no es gobernar ni legislar, sino generar escándalo, polarizar y normalizar la banalización de la vida ajena. Mientras el mundo observa conflictos reales y sufrimiento humano, ella prefiere palomitas, cámaras y un guion donde la política se convierte en circo de provocaciones.


