El más reciente Termómetro de la Oposición revela lo que ya se percibe en las calles: la oposición mexicana atraviesa su momento más débil y carece de liderazgos sólidos capaces de entusiasmar al electorado.
Según la encuesta elaborada por Polister.info, más del 60% de la ciudadanía califica negativamente el desempeño de la oposición frente al gobierno de Claudia Sheinbaum, mientras que apenas 20.6% considera que ha tenido un papel relevante.
A menos de dos años de que inicie la ruta electoral hacia 2030, los partidos de oposición —PAN, PRI y MC— siguen sin encontrar una figura que articule un proyecto político coherente.
A la pregunta sobre quién debería encabezar la oposición rumbo a 2030, la mayoría de los encuestados (53.9%) respondió “otro” o “no sabe”, evidenciando el vacío de liderazgo que atraviesan las cúpulas conservadoras.
Entre los pocos nombres que aparecen en el sondeo, Jorge Romero (PAN) obtuvo apenas 13.25% de preferencia, Alejandro “Alito” Moreno (PRI) 11.67%, y Jorge Álvarez Máynez (MC) 10.73%. Ninguno logra superar el margen de error, lo que confirma que ningún perfil opositor logra conectar con la ciudadanía.
El estudio también muestra el desgaste de la alianza opositora. Más de la mitad de los encuestados (51.6%) considera que el PAN y el PRI deberían romper su coalición y competir por separado, mientras que solo 28.3% cree que deben mantenerse juntos.
El intento del PAN por renovar su imagen y logotipo tampoco logró generar expectativa: 52% de los ciudadanos considera que el cambio “no hará diferencia” y 7% cree que empeorará su imagen.
Aunque algunos analistas han sugerido una posible alianza entre el PAN y Movimiento Ciudadano, la encuesta muestra que el electorado está dividido: 45.4% está en contra, frente a 39.8% que la aprueba.
La falta de claridad ideológica, sumada al desgaste de los partidos tradicionales y a la dependencia de figuras mediáticas, deja a la oposición sin narrativa, sin liderazgo y sin base social sólida.
Mientras la oposición se hunde en la irrelevancia, el bloque de la Cuarta Transformación mantiene cohesión, presencia territorial y respaldo ciudadano, capitalizando los avances del gobierno federal en seguridad, bienestar y justicia social.
El Termómetro de la Oposición deja claro el diagnóstico: sin figuras nuevas, sin rumbo ni proyecto, la oposición sigue congelada en su propio vacío político.


