Ciudad de México a 11 diciembre, 2025, 18: 47 hora del centro.
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Exilio forzado: 53 periodistas huyeron de El Salvador por persecución de Bukele

En los últimos años, el Salvador ha visto cómo la libertad de prensa se deteriora a pasos agigantados. Desde que Nayib Bukele asumió la presidencia en 2019, los medios independientes, especialmente El Faro, han sufrido amenazas, persecución y un hostigamiento sistemático que ha obligado a 53 periodistas a salir del país en busca de seguridad.

El periodista Carlos Dada, fundador de El Faro, recuerda cuando Bukele apenas despuntaba en la política y le ofreció comprar su medio digital, oferta que Dada rechazó. Lo que siguió fue un enfrentamiento constante: Bukele consolidó un poder totalitario y cualquier crítica al gobierno se convirtió en un riesgo.

En 2021, ante el aumento de amenazas, vigilancia extrema y la preparación de expedientes judiciales en su contra por supuestos delitos de lavado de dinero, Dada se vio obligado a exiliarse en Holanda. Hoy, vive lejos de su país mientras el régimen de Bukele incrementa la represión contra periodistas y defensores de derechos humanos.

El Faro, con más de dos décadas de investigación periodística, ha denunciado corrupción, violaciones de derechos humanos y casos de tortura en las prisiones salvadoreñas. Recientemente, el medio documentó cómo 27 ciudadanos, encarcelados bajo el régimen de excepción, murieron en condiciones extremas en las penitenciarías del país, a pesar de no tener vínculos con pandillas.

La Asociación de Periodistas de El Salvador, con 80 años de historia, también ha tenido que trasladar sus operaciones al exterior. Su director, Sergio Arauz, ya exiliado, trabaja para garantizar vías seguras y condiciones mínimas de subsistencia para los reporteros desplazados por la persecución.

Ricardo Vaquerano, ex jefe de información de El Faro, también tuvo que abandonar su país. Sus recuerdos de la vigilancia y amenazas del gobierno son claros: “Sé que ustedes me van a joder”, le dijo Bukele cuando intentó ofrecerle una entrevista.

Hoy, Bukele controla todos los poderes del Estado, incluida la fiscalía, la legislatura y el sistema judicial, mientras su modelo de represión y vigilancia extrema se asemeja al estilo antiterrorista de Donald Trump, respaldado por corrientes de derecha internacional. En este contexto, la salida de periodistas como Dada y Vaquerano refleja un deterioro grave de la democracia y la libertad de expresión en El Salvador, donde el periodismo crítico se ha convertido en un acto de valentía y riesgo extremo.

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