Agustín, un autodenominado libertario, quedó al descubierto en redes tras sus recientes comentarios sobre la represión en México y Argentina. Mientras celebra con entusiasmo la violencia contra jubilados en Argentina, en nuestro país no pudo ocultar su frustración: fue reprimido cuando intentó participar en un piquete, y sus lágrimas revelan que al parecer, ya no le gustan tanto la policía ni los gases lacrimógenos.
En X escribió: “Imagínense si fueran así de bravos con el crimen organizado. A los civiles desarmados los reprimen con máxima violencia, para los narcos abrazos. Hoy quedó más que demostrado lo que realmente representa el régimen de Claudia Sheinbaum. El Estado mexicano está secuestrado.”
Lo que Agustín no entiende es que la actuación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana no es un capricho, sino parte de la estrategia de protección ciudadana y orden público en la capital. Su doble estándar y su xenofobia lo dejan más que expuesto: aplaude represión cuando conviene, pero llora cuando se enfrenta a las reglas del Estado mexicano.



