El consumo privado en México vuelve a mostrar señales de fuerza. De acuerdo con estimaciones recientes, el gasto de los hogares habría crecido 2.2% anual en octubre, su nivel más alto en 14 meses, lo que perfila un cierre de año más dinámico y abre la puerta a un 2026 con mejores perspectivas.
El Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP) también anticipa un avance anual de 1.3% en septiembre, lo que confirma una tendencia de recuperación gradual tras meses de estancamiento. Aunque el repunte es moderado, analistas coinciden en que los próximos meses podrían registrar un desempeño más favorable gracias a factores estacionales y a un entorno económico ligeramente más propicio.
Ingresos sólidos, inflación a la baja y remesas firmes
Pau Messeguer, economista en jefe de Banco Multiva, explica que parte de esta mejoría se debe a que los ingresos de las familias se han mantenido estables, incluso en un contexto de desaceleración económica. A ello se suma que la inflación ha cedido de manera relevante, lo que ha permitido un mayor poder adquisitivo.
Las remesas, aunque avanzan a un ritmo más moderado que en años anteriores, continúan en niveles históricamente altos, contribuyendo al flujo de recursos disponible para los hogares.
Otro factor que impulsa el consumo es el mercado laboral, que, pese a un año complicado, recientemente ha mostrado señales de recuperación, señala Alejandro Gómez, director del Grupo de Asesores en Economía y Administración Pública (GAEAP).
Riesgos aún presentes
Sin embargo, los especialistas advierten que todavía no puede hablarse de una recuperación sólida. Entre los riesgos más relevantes se encuentran:
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Una posible mayor desaceleración económica en los próximos meses.
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Que los repuntes recientes sean sólo variaciones estadísticas, sin un cambio de tendencia real.
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El bajo desempeño del consumo de bienes nacionales, frente al incremento en la compra de bienes importados, lo cual podría restar dinamismo a la producción interna.
Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, subraya que, a pesar de las señales recientes, el consumo sigue mostrando un comportamiento débil. De hecho, el crecimiento acumulado de enero a octubre es de apenas 0.4%, el más bajo para un periodo similar desde 2020, en plena pandemia.
2026: un año que podría marcar diferencia
Pese al panorama mixto de 2025, los analistas coinciden en que el cierre de año podría ser más favorable. Y de cara a 2026, algunos factores podrían potenciar aún más el consumo.
Siller destaca que el próximo Mundial de Futbol podría generar un impulso adicional, sobre todo por las compras anticipadas asociadas al evento, que suelen incrementar el gasto de los hogares en los primeros meses del año.



