El Gobierno federal confirmó que el salario mínimo tendrá un nuevo aumento a partir del 1 de enero de 2026, consolidando una política que ha colocado la recuperación del poder adquisitivo como una prioridad nacional. La Presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que los incrementos de estos años no han generado inflación, desmontando uno de los argumentos más usados por la oposición.
Desde el inicio del proyecto de transformación, el salario mínimo ha crecido más del 125 por ciento, un hecho sin precedentes en décadas. La Mandataria explicó que este avance ha permitido que millones de familias mexicanas recuperen parte del terreno perdido durante los gobiernos neoliberales, cuando el salario real cayó durante años.
Para 2026, el incremento proyectado ronda el 11 por ciento, lo que llevaría el salario mínimo a aproximadamente 309 pesos diarios. Este ajuste forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la economía interna a partir del trabajo y no de la especulación financiera.
Sheinbaum destacó que México atraviesa un momento histórico en generación de empleo formal, lo que permite avanzar en políticas laborales de largo alcance. En este contexto, reiteró que su administración impulsa la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, pero a través del diálogo y el consenso con el sector empresarial.
La Presidenta subrayó que el objetivo final de su gobierno es que, para 2030, el salario mínimo alcance al menos 2.5 veces el valor de la canasta básica. Esta meta busca garantizar que el empleo sea suficiente para vivir con dignidad y que el crecimiento económico se traduzca en bienestar real.
Con este anuncio, el gobierno envía un mensaje claro: la política salarial seguirá apostando por la justicia social, el fortalecimiento del mercado interno y la defensa del trabajo como motor central del desarrollo nacional.


