El FBI ejecutó un operativo de alto impacto que derivó en el desmantelamiento de una red internacional de tráfico de cocaína que operaba en Canadá y que mantenía vínculos directos con el cártel de Sinaloa y con organizaciones criminales colombianas. La operación reveló la profundidad de las alianzas entre grupos delictivos de distintos países y su capacidad para mover toneladas de droga a través del continente.
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, la estructura criminal estaba presuntamente liderada por el exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding, quien habría pasado de las competencias deportivas al manejo de una compleja red de contrabando transnacional. Su papel incluía coordinar envíos desde Sudamérica, gestionar contactos con proveedores colombianos y asegurar la entrada de los cargamentos a Canadá.
La fiscal Pamela Bondi detalló que la organización utilizaba rutas altamente sofisticadas para transportar la cocaína, combinando movimientos marítimos y terrestres que dificultaban su detección. Además, contaban con infraestructura en varios países, lo que permitió que la red operara durante años sin ser desarticulada.
Las investigaciones demostraron que el cártel de Sinaloa mantenía un rol central en el suministro de droga, apoyado por grupos colombianos encargados de la producción y envío inicial. El hallazgo refuerza la preocupación de las agencias de seguridad sobre la evolución de las alianzas delictivas entre América Latina y Norteamérica.
Para las autoridades, este golpe representa un avance significativo en la lucha contra el tráfico de drogas, pues evidencia que incluso organizaciones con fuerte presencia local están extendiendo sus operaciones a nuevos territorios con estructuras complejas y transfronterizas.
El caso continúa en desarrollo, y se espera que en los próximos días se den a conocer nuevas imputaciones y posibles detenciones adicionales derivadas de la red criminal desmantelada.



