Nicolás Maduro recibió mensajes públicos de apoyo de los presidentes de China y Rusia justo antes de su cumpleaños, en medio de crecientes tensiones internacionales. En una carta, Xi Jinping reafirmó que su país seguirá apoyando a Venezuela para “salvaguardar su soberanía, seguridad nacional, dignidad de la nación y estabilidad social”.
Xi también condenó lo que calificó como injerencias de “fuerzas externas” en los asuntos internos de Venezuela, subrayando que China y Caracas son “íntimos amigos, entrañables hermanos y buenos socios”.
Por su parte, Vladimir Putin, a través de la embajada rusa en Caracas, envió una misiva en la que ratificó el compromiso estratégico de Moscú con Venezuela. Según Putin, quieren continuar “trabajando estrechamente” con Maduro para afianzar la cooperación bilateral.
Este respaldo de Pekín y Moscú llega en un momento de presión diplomática: Estados Unidos ha desplegado presencia militar en el Caribe, lo que Venezuela denuncia como un intento de intervencionismo.
Para Maduro, las cartas representan un “regalo adelantado” de cumpleaños: no solo celebración, sino también un refuerzo geopolítico que le da una cuerda diplomática frente a los desafíos externos.


