Una nueva medición nacional realizada por De Las Heras Demotecnia, reveló que, aunque la reciente marcha atribuida a jóvenes de la Generación Z logró gran visibilidad pública, la mayoría de los mexicanos duda de su autenticidad y origen. Según los resultados, 8 de cada 10 personas aseguraron haberse enterado de la movilización, lo que confirma su amplio impacto mediático y en redes sociales.
A pesar de ello, el escepticismo domina la percepción ciudadana. El 70% de los encuestados considera que la marcha no fue realmente organizada por jóvenes, sino que detrás hubo actores con otros intereses. Este señalamiento aumenta al revisar la opinión sobre los hechos de violencia registrados durante la manifestación.
De acuerdo con los datos, la mitad de la población (50%) cree que la violencia fue iniciada por un grupo de manifestantes, mientras que solo una minoría responsabiliza a la policía capitalina. Además, el 62% de las personas consultadas afirma que ese grupo violento fue pagado para provocar disturbios, reforzando la sospecha de manipulación política.
En cuanto al desempeño de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, el 39% considera que la policía actuó de manera justa, mientras que el 28% opina que su intervención fue excesiva. El resto no tuvo una postura definida.
Pese a la controversia, la percepción sobre el ejercicio de las libertades en la capital permanece favorable para el gobierno federal: el 53% de los mexicanos cree que bajo la administración de Claudia Sheinbaum no se reprime la libertad de expresión, cifra que contrasta con los señalamientos de represión impulsados en redes sociales durante y después de la marcha.
Los resultados reflejan un clima de contundente desconfianza hacia lo ocurrido, así como una creciente percepción de intentos externos por influir en la protesta, dejando en entredicho la narrativa de una movilización genuinamente juvenil.


