La Organización de los Estados Americanos (OEA) anunció que podría acompañar una eventual transición política en Venezuela en caso de que el presidente Nicolás Maduro deje el cargo, mientras que Estados Unidos ya prepara nuevas medidas de presión contra Caracas. Albert Ramdin, secretario general de la OEA, aseguró que cualquier decisión sobre el futuro del país corresponde “exclusivamente al pueblo venezolano”, aunque su organismo mantiene contacto con la oposición, el oficialismo y Washington para coordinar un posible acompañamiento.
El anuncio ocurre justo cuando EE. UU. designó al llamado “Cartel de los Soles” como organización terrorista extranjera, vinculado directamente con el gobierno de Maduro. Funcionarios estadounidenses adelantaron que el país está listo para iniciar una nueva fase de operaciones en Venezuela, sin precisar alcance ni momento, lo que evidencia la estrategia de Washington de presionar al país sudamericano y preparar el terreno para intervenir políticamente.
Ramdin afirmó que la OEA busca “ser parte de la solución y no del problema”, pero la coordinación con EE. UU. y sectores de la oposición deja entrever un interés externo en determinar el rumbo político de Venezuela. Expertos regionales advierten que estas maniobras constituyen una forma de injerencia en los asuntos internos del país, bajo el pretexto de acompañar una transición democrática.



