Dos días antes del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, una célula del CJNG ya había intentado ejecutarlo, según revelaciones de autoridades de seguridad. El grupo criminal lo identificó en una gasolinera y envió fotografías al chat interno de la organización, pero fallaron en su operación, lo que desató una brutal reacción interna.
Los responsables del fallo fueron golpeados, encerrados y reprendidos por no cumplir con la orden de eliminar al alcalde. La operación final estuvo bajo el mando de Jorge Armando, apodado “El Licenciado”, quien había ordenado disparar “a como dé lugar”
Por instrucciones de la Presidenta @Claudiashein hoy informamos avances en la investigación del asesinato de Carlos Manzo, donde gracias a un trabajo coordinado con la @FiscaliaMich y el @GabSeguridadMX se realizaron labores de inteligencia, análisis de cámaras y seguimiento… pic.twitter.com/AfScKExb5H
— Omar H Garcia Harfuch (@OHarfuch) November 19, 2025
Investigaciones posteriores revelan que los sicarios utilizaron el mismo chat de comunicación para coordinar tanto el intento fallido como el ataque que finalmente terminó con la vida de Manzo. Esto evidencia la planificación sistemática detrás del crimen y la disciplina despiadada dentro de la organización criminal.
El caso refleja no solo la sangre fría del CJNG, sino también cómo los errores dentro del grupo son castigados con extrema dureza, mostrando la brutalidad y el control férreo que ejercen sobre sus integrantes. Este doble intento de asesinato expone los riesgos que enfrentan los funcionarios locales y la gravedad de la violencia que permea algunas regiones del país.



