El Gobierno de México dio un paso decisivo hacia la consolidación del Modelo de Compras Públicas Sostenibles de Café, al realizar la reunión “Compras Públicas Sostenibles de Café a Organismos del Sector Social (OSS)”, organizada por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno en coordinación con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). Durante el encuentro se presentaron los resultados de la primera compra realizada en 2025 y se expuso la ruta de implementación para 2026.
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán, subrayó que este esfuerzo interinstitucional responde a la instrucción de la Presidenta de México de fortalecer los vínculos entre el Estado y los productores sociales. Recalcó que el café mexicano encarna una identidad profundamente social y ambiental: “Tenemos el orden de 500 mil productores; el 95 por ciento de ellos son campesinos y campesinas, muy pequeños productores. El 75 por ciento pertenecen a un pueblo originario. ¡Qué importante es que estemos hablando de un producto de campesinos, campesinas y pueblos indígenas!”.
Berdegué recordó que México es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo —alberga cerca del 70 por ciento de ella— y que los cafetales campesinos e indígenas forman parte de esa riqueza natural. “Eso es el café mexicano: sociedad, campesinado, pueblos indígenas organizados y naturaleza”, afirmó. Añadió que actualmente existen miles de cafetaleros listos para vender de manera directa al Estado, pero para lograrlo es necesario ir más allá de los apoyos convencionales y construir un modelo sostenible que asegure justicia y desarrollo para las comunidades productoras.
En su intervención, el subsecretario de Buen Gobierno, Alejandro Encinas Nájera, destacó que el volumen total de compras públicas del país asciende a 700 mil millones de pesos, razón por la cual se busca transformarlas en una auténtica palanca de desarrollo, inclusión y justicia social. Explicó que el café fue el punto de partida porque existe una deuda histórica con el sector y porque su organización comunitaria lo convierte en un caso ejemplar para construir un nuevo modelo de abastecimiento público con impacto real en el territorio.
Con esta estrategia, el Gobierno de México avanza hacia la consolidación de un esquema de compras públicas que reconoce la labor de los pequeños productores, impulsa la economía social y protege la riqueza ambiental del país.



