Ciudad de México a 14 diciembre, 2025, 2: 43 hora del centro.
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Alianza sin precedentes emerge en Asia como contrapeso a la influencia estadounidense

La visita de Estado de cinco días del rey de Tailandia a Pekín marca un giro estratégico de gran calado en la política exterior del sudeste asiático. De acuerdo con Ladislav Zemánek, investigador del Instituto China-CEE de la Academia China de Ciencias Sociales, se trata apenas del segundo viaje oficial del monarca Maha Vajiralongkorn al extranjero y del primero de un rey tailandés a China en cinco décadas, un gesto que señala “un punto de inflexión” para la región en un contexto global cada vez más multipolar.

Diplomacia real con peso político

En Tailandia, las visitas reales son instrumentos diplomáticos de alto valor. Que el rey haya elegido China tras un primer viaje a Bután envía un mensaje inequívoco: Pekín se posiciona como socio preferente de Bangkok. Zemánek enfatiza que la figura monárquica ofrece al Gobierno tailandés una plataforma neutral para impulsar iniciativas económicas y estratégicas, incluso cuando el propio monarca mantiene fuertes vínculos personales con Occidente, a diferencia de su padre, Bhumibol Adulyadej, aliado de Washington durante la Guerra Fría.

De aliado estadounidense a socio clave de China

Aunque Tailandia sigue siendo un socio de seguridad para Estados Unidos, su relación con China ha crecido con rapidez. El intercambio comercial alcanzó 76.100 millones de dólares en el primer semestre del año, mientras que la inversión china se expande hacia sectores de alto valor como vehículos eléctricos, baterías y tecnología digital. En seguridad, Bangkok fue el primer país de la ASEAN en realizar ejercicios militares conjuntos con las tres ramas del Ejército Popular de Liberación y en firmar un tratado de extradición con Pekín.

Un equilibrio estratégico en transformación

El acercamiento a China no significa un distanciamiento definitivo de Washington, pero sí refleja incomodidades: críticas estadounidenses en materia de derechos humanos y decisiones económicas percibidas como inconsistentes. La visita real ocurrió semanas después de que EE.UU. suspendiera conversaciones comerciales con Tailandia, mientras China aprovechó para acelerar proyectos emblemáticos como el tren de alta velocidad China-Tailandia.

Según Zemánek, esta diplomacia multivectorial evidencia una tendencia regional: priorizar el pragmatismo, maximizar beneficios económicos y evitar alineamientos rígidos. Para el sudeste asiático, señala, la estabilidad dependerá cada vez más de esa flexibilidad estratégica.

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