Ciudad de México a 23 enero, 2026, 16: 57 hora del centro.
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La FIFA premia la “paz” de Trump

En un acto celebrado este 5 de diciembre de 2025 en el Centro Kennedy, durante el sorteo del Mundial 2026, la FIFA otorgó a Donald Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA, distinción creada recientemente por el organismo rector del fútbol mundial.

El galardón fue entregado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien justificó la decisión señalando que el premio busca reconocer “acciones extraordinarias” de quienes, desde sus posiciones de poder, habrían contribuido a la paz global.

Al recibir la medalla, Trump declaró: “No me importan los premios, me importa salvar vidas”. Afirmó que Estados Unidos —y los países anfitriones— están listos para albergar un Mundial que definió como “el mayor evento deportivo de la historia”.

La decisión de premiar a Trump generó reacciones inmediatas dentro y fuera del mundo del fútbol. Muchos cuestionaron la conveniencia de entregar un galardón de “paz” a un mandatario cuya gestión ha sido objeto de controversias políticas, diplomáticas y humanitarias, especialmente en contextos de conflicto, migración y tensiones internacionales —escenarios que contradicen el espíritu tradicional de este tipo de reconocimientos.

Especialistas en diplomacia, organizaciones de derechos humanos y parte de la prensa internacional han señalado que el premio podría vulnerar la neutralidad del deporte y colocar al ente rector en una posición de compromiso político: otorgar un reconocimiento de paz no por logros claros en este ámbito, sino en función de relaciones personales entre dirigentes de FIFA y actores políticos. Este galardón también reaviva el debate sobre los criterios éticos, deportivos y humanitarios con que se juzga la trayectoria de figuras públicas en eventos globales como el Mundial.

La entrega del premio se dio en medio de una gala mediática, con decenas de cámaras, personalidades destacadas del deporte y el entretenimiento, y en el marco del sorteo que definirá la fase de grupos del Mundial 2026, coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá.

Para algunos, la distinción representa un intento de “lavado de imagen” de Trump, usando el fútbol como vitrina global, mientras que para otros es un paso más en la politización del deporte. En cualquier caso, el acto marcó una de las decisiones más discutidas de la FIFA en su historia reciente —y un ejemplo de cómo los mundiales, además de celebraciones deportivas, pueden transformarse en escenarios de diplomacia, estrategia y controversia internacional.

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