Ciudad de México a 23 enero, 2026, 17: 57 hora del centro.
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El salario mínimo como espejo de dos modelos: abandono neoliberal y recuperación con la 4T

El anuncio de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre el incremento de 13 % al salario mínimo a partir del 1 de enero de 2026 no solo representa una mejora directa para millones de trabajadores; también vuelve a poner sobre la mesa una comparación inevitable: la forma en la que los gobiernos neoliberales trataron históricamente al salario y, con ello, al trabajador.

Desde Palacio Nacional, Sheinbaum informó que el salario mínimo general pasará de 278.80 a 315.04 pesos diarios, lo que equivale a 9 582.47 pesos mensuales. Junto con ello, anunció el inicio del proceso para reducir gradualmente la jornada laboral a 40 horas semanales, tras un acuerdo entre empresarios y trabajadores. El mensaje fue claro: el ingreso y el tiempo de vida del trabajador vuelven a ser una prioridad del Estado.

Este nuevo ajuste salarial confirma la ruta que han seguido los Gobiernos de la Cuarta Transformación: recuperar el poder adquisitivo perdido durante décadas. Una política que contrasta de forma contundente con la estrategia de los sexenios neoliberales, en los que se apostó deliberadamente por aumentos mínimos bajo el argumento de evitar inflación, aun cuando eso significara condenar al salario a la precariedad.

Los datos son elocuentes. Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, el salario mínimo registró el peor aumento real de lo que va del siglo XXI. En su último año de gobierno, en 2012, el ingreso básico pasó de 57.46 a 59.82 pesos diarios: un incremento de apenas 2.36 pesos. En el balance completo de su administración, de 2006 a 2012, el salario mínimo aumentó poco más de 12 pesos en seis años, uno de los periodos más adversos para los trabajadores.

La situación no fue sustancialmente distinta en otros gobiernos neoliberales. Con Vicente Fox Quesada, el salario mínimo creció apenas alrededor de ocho pesos en todo el sexenio. Y aunque durante el gobierno de Enrique Peña Nieto hubo incrementos algo mayores, estos no alcanzaron para revertir la pérdida acumulada de poder adquisitivo que se arrastraba desde los años ochenta.

https://x.com/Rocha4T/status/1980991469692522693?s=20

Frente a ese escenario, el Secretario del Trabajo, Marath Bolaños, subrayó que el aumento anunciado para 2026 consolida una tendencia inédita: el crecimiento sostenido del salario mínimo por encima de la inflación. De acuerdo con sus cifras, desde el inicio de los gobiernos de transformación el salario mínimo ha recuperado 154.2 % de su poder adquisitivo, alcanzando el nivel más alto desde 1980 y acercándose al objetivo constitucional de cubrir 2.5 canastas básicas.

Más allá de los números, la diferencia de fondo es política. Mientras el modelo neoliberal trató al salario mínimo como una variable de ajuste y sacrificó al trabajador en nombre de la estabilidad macroeconómica, la Cuarta Transformación ha demostrado que es posible fortalecer el ingreso sin desatar inflación y, al mismo tiempo, dinamizar el mercado interno.

El anuncio de Sheinbaum no es un gesto aislado ni una concesión coyuntural. Es la continuidad de un cambio de paradigma: pasar del abandono sistemático del trabajador a una política salarial que reconoce el trabajo como base del bienestar. Una diferencia que explica por qué hoy el salario mínimo ya no es símbolo de resignación, sino de recuperación y dignidad.

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