Entre 1994 y 2025 se han registrado 20 ataques con coches bomba en México, de acuerdo con una recopilación del académico Víctor Manuel Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila. El análisis histórico permite identificar que el mayor número de atentados ocurrió durante el sexenio de Felipe Calderón, particularmente entre 2010 y 2012, coincidiendo con la etapa más crítica de su llamada “guerra contra el narco”.
El registro señala que organizaciones como Los Zetas y, en menor medida, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fueron quienes más emplearon esta táctica, especialmente en el norte del país. Las entidades con mayor incidencia son Tamaulipas, Nuevo León y Guanajuato, donde la estrategia de confrontación frontal emprendida por el gobierno federal de ese momento generó un incremento en la violencia extrema y en el uso de artefactos explosivos.
Especialistas en seguridad destacan que el uso de coches bomba no ha sido una práctica generalizada en México, sino un fenómeno excepcional y acotado a disputas entre grupos criminales en periodos específicos. Subrayan que el repunte de 2010–2012 coincide con el momento de mayor fragmentación y expansión territorial de organizaciones armadas derivada de decisiones federales tomadas en aquel sexenio.
En contraste, los últimos años muestran un comportamiento estable y sin repuntes significativos, mientras la estrategia actual del Gobierno de México se ha enfocado en inteligencia, coordinación interinstitucional y atención a las causas, reduciendo la capacidad operativa de grupos que históricamente recurrieron a este tipo de violencia.
El recuento difundido por Sánchez Valdés ofrece un panorama de largo plazo sobre la evolución del fenómeno y refuerza la importancia de mantener una estrategia integral de seguridad, que combine el trabajo territorial, el fortalecimiento de programas sociales y la desarticulación de estructuras delictivas, sin recurrir a políticas que, como en el pasado, detonaron escaladas de violencia extrema.




