La Cuauhtémoc volvió a colocarse en el centro del escándalo político luego del asesinato de Bryan Vicente Salinas, regidor de Reynosa, ocurrido dentro de un hotel de Paseo de la Reforma. De acuerdo con la información preliminar, dos hombres lo habrían despojado de sus tarjetas bancarias y extorsionado a su círculo cercano.
Pero el hecho, lejos de generar altura política o llamados a la justicia, abrió una guerra de lodo entre dos personajes vinculados a la crisis de inseguridad en la demarcación: Sandra Cuevas y Alesandra Rojo de la Vega.
Cuevas ataca: “Una alcaldía sin gobierno”
La exalcaldesa panista reaccionó al tuit sobre el homicidio con un mensaje directo contra la actual administración:
Una alcaldía sin gobierno. 💎
— Sandra Cuevas (@SandraCuevas_) December 8, 2025
Rojo de la Vega: “Dejaste que el crimen avanzara”
la alcaldesa responde:
Una alcaldía, donde dejaste que el crimen organizado avanzara y se aliara con el gobierno.
La buena noticia es que nadie se acuerda ya de ti, la mala es que ni las fiscalías. https://t.co/W7pauMisYH— Alessandra Rojo de la Vega (@AlessandraRdlv) December 8, 2025
Un golpe que expone la fractura interna del propio grupo político que gobernó la Cuauhtémoc y que fue señalado en múltiples ocasiones por presuntos vínculos con grupos delictivos y redes de extorsión en la demarcación.
La realidad: pelea de ratas
El intercambio no es una discusión por la seguridad ni por la justicia para la víctima. Es una disputa por relevancia política entre dos personajes.
Vecinos y colectivos han denunciado durante años que ambos bandos han estado relacionados con grupos criminales que operan en la alcaldía, desde cobro de piso hasta control territorial en tianguis y antros.
Por eso, más que un debate legítimo, lo que se vio hoy fue una pelea de ratas:
dos figuras que, lejos de aportar soluciones, se acusan mutuamente del mismo desastre que sembraron juntas.
Mientras tanto, lo importante
Un integrante de la comunidad LGBTIQ+ fue asesinado en el corazón de la ciudad, durante una visita por una marcha. La discusión debería centrarse en garantizar justicia, seguridad y condiciones dignas para todas las personas.
Pero en la Cuauhtémoc, una tragedia volvió a ser usada como munición en una guerra que solo evidencia la podredumbre política que ha marcado a la demarcación.


