El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrenta una denuncia formal por presuntas violaciones al código de ética del organismo, luego de entregar un “Premio de la Paz” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un acto que ha generado fuerte polémica a nivel internacional.
De acuerdo con la información publicada por la Crónica de Xalapa, organizaciones defensoras de derechos humanos acusan a Infantino de romper el principio de neutralidad política que rige a la FIFA, al utilizar un evento oficial del futbol mundial para exaltar públicamente a una figura política activa y con alta polarización en el escenario internacional.
La denuncia sostiene que el galardón entregado a Trump no fue aprobado por el comité ejecutivo ni por los órganos internos de la FIFA, lo que abre cuestionamientos sobre un posible abuso de poder y una actuación unilateral por parte del presidente del organismo rector del fútbol mundial.
Además del premio, se documentaron diversas declaraciones públicas de Infantino en las que expresó afinidad personal y política hacia Trump, lo que, según los denunciantes, constituye un patrón de conducta incompatible con el cargo que ocupa y contrario al código de ética de la FIFA, que exige imparcialidad absoluta.
El caso ya fue turnado a los órganos de control interno de la federación internacional, los cuales deberán determinar si existieron faltas administrativas o éticas. De comprobarse las irregularidades, Infantino podría enfrentar sanciones que van desde amonestaciones formales hasta suspensiones temporales de sus funciones.
Este episodio ocurre en un contexto especialmente delicado, a pocos meses del Mundial de 2026, evento que será organizado por Estados Unidos, México y Canadá, y que podría verse empañado por la percepción de politización del futbol internacional, un riesgo que analistas consideran serio para la credibilidad de la FIFA y del propio torneo.
La controversia ha reavivado el debate sobre la transparencia, la autonomía y la neutralidad de las grandes organizaciones deportivas, en un momento en que la FIFA se encuentra bajo creciente escrutinio público por su gobernanza y su relación con líderes políticos.


