Javier Milei volvió a protagonizar una gira fallida al viajar a Oslo en plena crisis argentina, acumulando desplazamientos costosos mientras en su país crecen el malestar social y las tensiones económicas. El presidente insistió en mostrarse en un evento internacional que no lo necesitaba, pese a que su presencia en Argentina es cada vez más reclamada.
La apuesta central del viaje —una foto de alto impacto junto a María Corina Machado— terminó desmoronándose: Machado sí llegó a Oslo, pero apareció sólo después de que la ceremonia ya había terminado, por lo que Milei no obtuvo la imagen que buscaba ni participación relevante en el acto. Su presencia pasó prácticamente desapercibida entre delegaciones que no le dieron mayor protagonismo.
Tras enterarse de que no tendría la esperada foto ni reuniones de peso, Milei canceló encuentros oficiales y emprendió el regreso, dejando otra vez atrás un viaje millonario y sin resultados. La visita, en lugar de fortalecer su figura, volvió a abrir el debate sobre su desconexión con la realidad argentina y su insistencia en priorizar desplazamientos internacionales que poco aportan al país.




