Grecia Quiróz, viuda de Carlos Manzo, volvió a colocarse en el centro del debate público al afirmar que no quiere protección de la Guardia Nacional, la Marina ni el Ejército, a pesar de que la región de Uruapan atraviesa operativos coordinados y resultados positivos reportados por autoridades federales y estatales. Su postura generó cuestionamientos inmediatos, pues se distancia del despliegue institucional que ha logrado contener hechos de violencia en los últimos meses.
Críticos señalan que Quiróz intenta construir una narrativa de desconfianza contra las fuerzas federales justo en un momento donde los operativos de seguridad han mostrado avances concretos. Su rechazo público a cualquier tipo de resguardo oficial ha sido interpretado como un movimiento calculado para proyectar una imagen de persecución política o vulnerabilidad, posicionándose ante la opinión pública rumbo a una eventual aspiración al Gobierno de Michoacán.
Mientras los tres niveles de gobierno han insistido en mantener presencia y coordinación para garantizar seguridad en Uruapan, la negativa de Quiróz alimenta suspicacias sobre sus motivaciones reales. Para sus detractores, este discurso no solo desautoriza el trabajo institucional, sino que también sirve como plataforma mediática para fortalecer su perfil político en un contexto donde la seguridad pública es un tema crucial para el estado.




