La cúpula del Partido Revolucionario Institucional (PRI), bajo la dirección de Alejandro «Alito» Moreno Cárdenas, intentó un fallido acercamiento a la juventud mexicana al sumarse a un popular trend de Bad Bunny con la frase «Debí tirar más fotos de cuando gobernaba el PRI». Esta estrategia mediática, que apela a una supuesta nostalgia por las décadas priistas, rápidamente se convirtió en un boomerang. La dirigencia de Moreno insiste en atribuir a su partido la construcción del Estado vigente, minimizando el movimiento constante de las clases trabajadoras. Sin embargo, este intento de reescritura histórica se topó con la memoria de un sector poblacional bien informado y activo en redes, que demostró que la historia fotográfica del PRI no es motivo de añoranza, sino de profunda crítica social.
El esfuerzo propagandístico, que ya había incluido el uso intensivo de memes e Inteligencia Artificial, expuso la desconexión total de la dirigencia con las verdaderas preocupaciones y la memoria histórica del país. Las respuestas de los usuarios no se hicieron esperar, recordando con detalle las «grandes hazañas» del tricolor: desde la implementación del desastroso modelo neoliberal que hundió la economía familiar, hasta la sistemática represión y violación a los derechos humanos. Eventos como la masacre de 1968, el «Halconazo», los magnicidios sin esclarecer como el de Colosio, y la corrupción desmesurada fueron exhibidos como el verdadero álbum fotográfico del partido.
Esta humillante «tundida» digital subraya la incapacidad de Alito Moreno para deslindar al PRI de su pasado autoritario y corrupto. En lugar de generar empatía, la campaña solo sirvió para reafirmar la postura de confrontación, compadrazgo y violaciones flagrantes que caracterizaron a los gobiernos priistas. Los mexicanos demostraron que, si bien la canción sugiere ‘tomar más fotos’, la verdad es que ya hay demasiadas imágenes que documentan un historial de tragedias, lo cual explica la creciente minoría en la que se ha convertido el partido.




