La refinación de petróleo en México alcanzó su nivel más alto en más de una década gracias al avance en la operación de la Refinería Olmeca, conocida también como Dos Bocas, de Petróleos Mexicanos (Pemex). Según un documento consultado por Bloomberg Línea, la planta funciona casi a plena capacidad, lo que ha llevado al consumo de crudo en las siete refinerías del país a niveles no vistos en 11 años.
La refinería ubicada en Dos Bocas, Tabasco —inaugurada en julio de 2022— tardó cerca de tres años en consolidar su operación, enfrentando desafíos como cortes eléctricos y limitaciones de materia prima. Sin embargo, recientemente registró un funcionamiento cercano al 87 % de su capacidad instalada, lo que ha impulsado el procesamiento de crudo y la producción de combustibles.
Este incremento en la refinación se traduce en una mayor autosuficiencia energética para México, tradicionalmente uno de los principales importadores de gasolina en América Latina. El aumento de la producción interna de combustibles reduce la dependencia de importaciones, al tiempo que fortalece la capacidad productiva del Sistema Nacional de Refinación de Pemex.
El desempeño de Dos Bocas ha sido observado de cerca por mercados energéticos, especialmente en la costa del Golfo de Estados Unidos, donde la producción y exportación de gasóleo y gasolina mexicana tienen impacto en los balances regionales de oferta.
Este avance en la refinación se produce en el contexto de esfuerzos continuos por parte del Gobierno de México para maximizar la producción nacional de combustibles, a través de la modernización de infraestructura energética y la operatividad de proyectos estratégicos como Dos Bocas.




