El gobierno de Venezuela condenó la incautación de un nuevo buque transportador de petróleo por parte de Estados Unidos, calificando el hecho como un «grave acto de piratería internacional«.
En un comunicado oficial, Caracas denunció el «robo y secuestro de la embarcación, así como la desaparición forzada de su tripulación», ocurrido en aguas internacionales, y responsabilizó al personal militar estadounidense por el incidente.
El gobierno venezolano señaló que los hechos serán reportados al Consejo de Seguridad de la ONU, así como a otros organismos multilaterales y gobiernos, buscando una respuesta diplomática ante la acción.
Esta nueva incautación se produce días después de que Estados Unidos interceptara otro petrolero frente a las costas de Venezuela, en medio de tensiones por sanciones a buques que transportan petróleo hacia y desde el país sudamericano.




