Una ruptura interna sacudió al Movimiento del Sombrero, luego de que el diputado local Conrado Paz Torres lanzara señalamientos directos contra figuras centrales del grupo, entre ellas Carlos Manzo y Carlos Alejandro Bautista Tafolla, a quienes acusó de prácticas irregulares y presunta extorsión dentro de la organización.
De acuerdo con el legislador, al interior del movimiento se habrían manejado recursos por más de tres millones de pesos que no fueron reportados ante Hacienda, además de cobrarse cuotas políticas que, sostuvo, terminaron convirtiéndose en mecanismos de presión y control. Paz Torres aseguró que estas prácticas contradicen el discurso ciudadano con el que se presentó el grupo ante la opinión pública.
El diputado relató que su rompimiento definitivo se dio tras una serie de diferencias internas, entre ellas un episodio en el que Bautista Tafolla —a quien señaló como cercano a Manzo— lo descalificó de manera privada, evidenciando, dijo, el deterioro del proyecto y la falta de cohesión al interior del movimiento.
También cuestionó decisiones políticas clave, como el desplazamiento de perfiles originalmente considerados para encabezar el proyecto, lo que agravó la crisis de liderazgo y profundizó la división interna.
La fractura ocurre en un contexto de alta tensión política y social tras el asesinato de Carlos Manzo, hecho que detonó movilizaciones, disputas internas y una pugna por el control y el rumbo del Movimiento del Sombrero.
Lo que surgió como una expresión ciudadana de protesta y organización política enfrenta ahora señalamientos graves que ponen en entredicho su credibilidad, al pasar de un discurso de denuncia social a acusaciones de manejo opaco de recursos y presuntas extorsiones internas.




