En medio de un entorno global marcado por tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y alta incertidumbre social, el mercado bursátil mexicano logró desmarcarse de la volatilidad internacional. La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerrará 2025 como uno de los 10 mercados accionarios más rentables del mundo, registrando su mejor desempeño desde la crisis financiera de 2009.
El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) acumuló un avance anual de 31.98 por ciento, el rendimiento más alto en 16 años. Solo en 2009 se observó un repunte mayor, cuando el índice ganó 43.52 por ciento y se ubicó en 65 mil 347 unidades, nivel que hoy vuelve a rondar.
Al término de la antepenúltima sesión del año, el IPC se mantuvo en zonas de máximos históricos, consolidando los niveles más altos tanto en sus 47 años de existencia como en los 131 años de historia del mercado bursátil mexicano.
El comportamiento de los precios accionarios en 2025 fue el más elevado desde 2009 y, medido en dólares, el rendimiento del IPC superó el 45 por ciento, una señal clara del atractivo del mercado mexicano frente a otros destinos de inversión.
La tendencia positiva también se reflejó en la Bolsa Institucional de Valores (BIVA). Su principal indicador, el FTSE-BIVA, que agrupa a 57 empresas, se colocó en mil 292.45 puntos, con una ganancia anual de 28.62 por ciento, que en dólares se tradujo en un avance superior al 40 por ciento.
De acuerdo con el análisis de Monex, el impulso del mercado estuvo encabezado por sectores específicos, particularmente el de metales y minería, con emisoras como Grupo México y Peñoles, así como empresas como Gentera, Cemex y Mega, que registraron alzas acumuladas de entre 60 y 90 por ciento a lo largo del año. Varias de estas compañías lograron revertir las pérdidas observadas en 2024.
Entre los factores que explican este desempeño destaca la aprobación de la reforma arancelaria, que establece gravámenes de entre 5 y 50 por ciento a mil 463 productos provenientes de países sin tratados comerciales con México, así como la creciente diversificación de portafolios internacionales, que ha favorecido estructuralmente a los mercados emergentes, en particular a América Latina.
El optimismo se extendió a sectores como la construcción, minería y servicios financieros, en un contexto donde los flujos globales de capital han buscado economías con valuaciones atractivas y mayor estabilidad macroeconómica.
A ello se suman factores como un entorno de menores tasas de interés y avances en las negociaciones comerciales con Estados Unidos, elementos que han reforzado la percepción positiva sobre México y respaldan la solidez del desempeño bursátil observado en 2025.




